Argelia Laya:
¡Nunca me he dejado humillar, ni por mujer ni por negra!... Argelia Mercedes Laya López nació
en 1926 en Río Chico, Estado Miranda, Venezuela. Activista política,
luchadora social y defensora de los derechos de la mujer. Nació en una
hacienda de cacao, su padre fue montonero y estuvo varias veces en
prisión; su madre integrante de la "Agrupación Cultural Femenina", le
enseñó a defender la condición de ser mujeres y de ser negros.
Se graduó de Maestra en 1945, en Caracas; diez años más tarde terminó sus estudios en la carrera de Filosofía y Ciencias de la Comunicación. Participó activamente en la Federación Venezolana de Maestros y en la Junta Directiva de la Asociación de Periodistas y Escritores de La Guaira; fue Secretaria de Organización en la Unión Nacional de Mujeres y en la Legión de Mujeres Nacionalistas. Impartió clases en la División de Higiene Mental sin abandonar sus actividades políticas.
En
esa época de ejercicio docente y militancia política, vemos su enorme
capacidad de entrega y dedicación a su lucha por un mundo mejor: luchó
por frenar las injusticias, los maltratos y la denigración, defendió
las ideas de igualdad y justicia, los derechos de las mujeres en la
participación cultural y la capacitación, los derechos humanos y
sociales.
Ingresó al Partido Comunista de Venezuela y ayudó a organizar el Comité Femenino de la Junta Patriótica,
ambos implicados en la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez. Fue
una dictadura autoritaria e intolerante, que ilegalizó a la mayoría de
los partidos políticos, persiguió, torturó y asesinó a los sospechosos
de oposición al gobierno.
En 1958 después del derrocamiento del
dictador, Argelia Laya ganó en las elecciones el puesto de Diputada;
años después sería Concejal, así como Diputada al Congreso de la República. Se incorporó ala Unión de
Mujeres Venezolanas, desde allí continuó su lucha por la defensa de los
derechos humanos, de las mujeres, negras, indígenas y los minusválidos.
Actuaba en actos políticos, daba conferencias, asistía a simposios,
destacando siempre su condición conciliadora y tolerante hacia sus
adversarios, pero poniendo énfasis en la condición de la mujer, la gran
cantidad de analfabetas, sus bajos salarios: debían ser igualadas las
condiciones entre hombres y mujeres.
Se sumó al Partido
Comunista en la política de lucha armada, uniéndose al movimiento
guerrillero y pasando a la clandestinidad. Recorrió las montañas de
Lara, como "la Comandante Jacinta":
durante seis años fabricó bombas molotov y empuñó un fusil; esta
aguerrida mujer luchaba a diario contra la injusticia social.
Fue
fundadora del Movimiento al Socialismo (MAS), una organización de
lucha, separada del Partido Comunista, formada por obreros, campesinos,
intelectuales de avanzada, para poner fin a la opresión imperialista.
También fundó el Movimiento de Mujeres Socialistas, y la Coordinadora de Organizaciones no Gubernamentales de Mujeres (CONGM) en 1989.
Como educadora defendió el derecho de las mujeres a la educación, participando en el programa "Educando Para la Igualdad"
donde estableció los principios para una educación por la paz,
eliminando el sexismo en el proceso educativo, dando igualdad de
oportunidades. En el área de los derechos sexuales y reproductivos,
defendió el derecho de las mujeres a tener un embarazo seguro y a no
ser excluidas del sistema educativo.
Valerosa activista
política, incansable luchadora social, se entregó con pasión y ahínco a
defender los derechos de la mujer trabajadora, la educación y la
participación de la mujer en la política de su país. "Lucharemos por
nuestros derechos y por los de nuestra patria, porque el problema de la
igualdad de la mujer es el problema de la liberación de los pueblos".
Argelia Laya murió en 1997, dejándonos su ejemplo de coraje, de tenacidad y de solidaridad. Fuente: http://mujeresquehacenlahistoria.blogspot.com/2009/07/siglo-xx-argelia-laya.html
Gustavo Machado Morales.
EL ÚLTIMO GENERAL Por: Miguel Azpurua. El
17 de julio de 1983 –a dos días de su cumpleaños Nº 85- fallece en
Caracas, su ciudad natal, el doctor Gustavo Machado Morales. Hijo de
Don Carlos Machado Romero y de Doña María Morales, ambos pertenecientes
a lo más acomodado de la “godarría” capitalina; había nacido el 19 de
julio de 1898. Disfrutó de una excelente educación y formación en el
Colegio Católico Alemán, en el Nacional de Varones, graduándose de
bachiller en Filosofía al presentar exámenes finales en la Universidad Central de Venezuela. El 1914 –centenario de la batalla de La Victoria- el
joven Gustavo Machado actuó como “Orador de Orden” criticando a Gómez y
su régimen, esto bastó para que se ordenara su captura; los hermanos
Gavante -esbirros del Gobierno- lo detienen en las inmediaciones de la Plaza Bolívar. Pero
su espíritu no hará otra cosa que templarse en las aberrantes
situaciones que soportaban los presos, aherrojados y humillados por
Nereo Pacheco –cabo de presos- y sus torturas enloquecedoras. El general –como llamaban a Gustavo Machado- se estrenó como prisionero de La Rotunda, con grillos de 60 libras en
los tobillos y su obligatoria pasantía, como preso de la dictadura
gomecista, duró 15 meses. Allí se graduará de revolucionario y de
enemigo de los caudillos, compartió la ergástula con Ramón Delgado
Chalbaud, Casimiro Vegas, Juan Uslar, Zoilo Vidal y Jacinto Añez, entre
muchos. Observó como el almirante Delgado formaba “Gobiernos” dentro de
la cárcel, y pudo comprobar que cualquiera de ellos solo aspiraba a
tumbar a Juan Vicente Gómez, para colocarse en el poder a fin disfrutar
de sus prebendas, sin ocuparse de los problemas que acogotaban a
Venezuela; con su secuencia de generales tras generales, en la Presidencia del país, que comenzó con el centauro José Antonio Páez. No
mas recobra la libertad comienza a conspirar Gustavo con los jóvenes
oficiales del Ejército, el capitán José Rafael Pimentel y los hermanos
Badaraco y Parra Entrena, y se complotan en enero de 1919, pero la
insurgencia es delatada por el teniente Agustín Piñero y la mayoría
fueron detenidos y brutalmente torturados y la cabeza de Gustavo
Machado puesta a precio. Se oculta en haciendas de su familia hasta que
se embarca con Pedro Zuloaga hacia Curazao, saliendo de un punto del
litoral; el viaje costó 12 mil bolívares, una pequeña fortuna en
aquellos tiempos. Sale casi inmediatamente hacia Estados Unidos,
estudia en Harvard y Cambridge, hace de transcriptor en una tenería y
se relaciona de manera muy especial con el férreo revolucionario y
patriota puertorriqueño Pedro Alvizu Campos; su hermano mayor lo llama
desde en Viejo Mundo y, cambia de ambiente, se marcha a París, allí
retoma sus estudios de Derecho en La Sorbona; graduándose en 1924 en unión de Salvador de la Plaza y Pedro Zuloaga. Regresa
a América, ya es un miembro del Partido Comunista francés, se instala
en Cuba, trabaja como abogado de la “Cane Corporation”; se relaciona
con Julio Mella, Carlos Baliño, Juan Marinello y fundan el LADLA (Liga
Antiimperialista de las Américas) y el Partido Comunista de Cuba en
1925. Gustavo es profesor de la Universidad Libre José
Martí, pero el Gobierno de la isla, mandaba Gerardo Machado Morales –no
tiene parentesco alguno con los Machado venezolanos-, lo obliga
prácticamente a salir de Cuba. Ahora sus actividades serán en México,
colabora con el general Lázaro Cárdenas en su lucha contra los
“cristeros”; en la nación azteca crea el MAFUENIC (Manos Fuera de
Nicaragua), visitando en 1928 el campamento del general Augusto César
Sandino, allí se encontraba el intrépido coronel venezolano Carlos
Aponte, amigo personal de Gustavo. Con Salvador de la Plaza y
su hermano Eduardo Machado habían fundado el PRV (Partido
Revolucionario Venezolano) en 1927, con sus periódicos “Libertad”, “El
Libertador” y “El Bonete”. El
8 de junio de 1929, conjuntamente con Rafael Simón Urbina y 39 hombres
más, armados solo con machetes, toman el Fuerte Ámsterdam, en Curazao;
se apoderan de la motonave “Maracaibo” y con las autoridades holandesas
en calidad de rehenes, se enrumban hacia el puerto La Vela,
en el estado Falcón; en llegando se traban en fieros combates contra
las tropas del Gobierno. La odisea continuará por unos dos meses,
luchando en las serranías corianas, hasta que el hambre, la sed, la
falta de parque y la desorganización acaban con los expedicionarios;
muchos mueren en la lucha, otros fueron a parar a las cárceles del
dictador Juan Vicente Gómez; Machado y Urbina, consiguen llegar a
Colombia, trasladados en un vehículo de los hermanos Smith. Machado
vuelve a Europa, regresando a Colombia en 1931, ese año, el 5 de marzo
nace en Caracas el Partido Comunista de Venezuela. A la muerte del
tirano de la Mulera,
en diciembre de 1935, Gustavo Machado regresa al país, pero es
descubierto, apresado y encerrado en barcos de guerra, hasta el 14 de
febrero de 1936, cuando el pueblo de Caracas es masacrado por órdenes
del general Eleazar López Contreras. Apenas sale pronuncia su famosa
frase:-“Yo soy comunista”, en el Palacio Municipal de la capital, que
sacudió los estamentos del “gomecismo” insepulto, pero en marzo de 1937
es detenido y expulsado hacia México, en unión de otros 47 “peligrosos
comunistas”. Volverá –una vez más- en 1944, a la
lucha política y social. Pero necesario es abreviar –su vida intensa y
extensa no se puede reseñar en pocas cuartillas-, en plena
“Democracia”, es por enésima vez hecho preso por instrucciones expresas
del entonces Presidente Rómulo Betancourt; pasará casi cinco años en el
Cuartel San Carlos, siendo allanada su inmunidad parlamentaria – sin
auto de detención, ni proceso alguno-, pisoteados sus derechos, siempre
con la frente en alto sin claudicar en sus principios, ni sus
compromisos con la revolución y el socialismo. A su salida de la
mazmorra, 21 de mayo de 1968, tuvimos el honor de conocerlo en una
charla que dictó en la Universidad Central.
Repetimos: murió el 17 de julio de 1983, y fue indudablemente el último “doctor y general” que existió en Venezuela. Fuente: http://corrientecomunistagm.blogspot.com/2008/04/ biografa-del-camarada-gustavo-machado.html |
José Martí. El Apóstol de la Libertad de Cuba
Nació en La Habana el 28 de enero de 1853. Escritor, orador, diplomático, periodista, poeta, revolucionario, político. . . el Apóstol de la Libertad de Cuba.
Figura cumbre de la Historia Revolucionaria y de la literatura cubana, quien vivió una corta pero intensa vida.
A
los 16 años por sus ideas revolucionarias fue condenado a seis años de
prisión. Con la salud quebrantada, fue indultado y confinado en la isla
de Pinos. Su pensamiento e ideas iluminaron la vida republicana de Cuba
desde sus comienzos. Deportado a España en 1871, publicó El presidio político en Cuba, el primero de muchos folletos que abogaban por la independencia cubana de España y La República Española. Terminó su educación en la Universidad de Zaragoza; donde en 1874 se licenció en Derecho, Filosofía y Letras.
Años
más tarde, vivió su destierro en Francia; En 1875 se trasladó a México
donde se casó con Carmen Zayas Bazán, y en 1877 fue a Guatemala, donde
enseñó por un tiempo en la Universidad Nacional.
Volvió a Cuba en 1878 pero fue desterrado nuevamente en 1879 por sus continuas actividades revolucionarias.
Se trasladó a EE.UU. donde vivió entre 1881 y 1895 en Nueva York, ejerció el
periodismo y fundó en 1892 el Partido Revolucionario Cubano, del que fue elegido delegado para la organización de la lucha independentista. Fue ese año cuando fundó su diario, "Patria".
En
1895 en la isla de Santo Domingo redactó el Manifiesto de Montecristi,
en el que predicó la guerra sin odio, y que firmó con el General Máximo
Gómez Báez, el héroe de la independencia cubana.
Como
escritor Martí fue un precursor del modernismo iberoamericano. Sus
escrituras incluyen numerosos poemas, "Ismaelillo" (1882), "Versos
sencillos" (1891) y "Versos libres" (1892), la novela "Amistad funesta"
(1885) y otros ensayos.
En 1889 fundó y dirigió la revista para niños "La edad de oro" donde publicó un texto sobre San Martín.
Se
destacó por su estilo fluido, simple y sus vívidas imágenes personales.
Sus Obras Completas, formadas por 73 volúmenes, se publicaron desde 1936 a 1953.
Su oratoria y espíritu incansable fue capaz de unir a los cubanos tanto del interior como del exterior de la Isla en la Gesta Libertadora que culminó con la Guerra de
Independencia, comenzada con el grito de Baire dado por Antonio Maceo
el 24 de febrero de 1895. Presionado por intrigas y comentarios de
almas bajas, en los primeros meses de la guerra, se embarcó rumbo a
Cuba. En la primera batalla en que participó, montado en un brioso
caballo blanco, fue herido mortalmente. Su muerte ocurrió el 19 de mayo
de 1895 en Dos Ríos, en la provincia de Oriente.
Para
descubrir al Martí político tenemos que acudir a sus discursos dados a
las comunidades cubanas radicadas en distintas ciudades de los Estados
Unidos, México, las Antillas y América Central. Obras tales como La Edad de
Oro, dedicada a los niños de América nos muestran al maestro de una
nueva generación, esa generación que en uno de sus más destacados
discursos, llamó, los pinos nuevos.
Es
imprescindible destacar que la obra revolucionaria de esta figura
heroica de NuestraAmerica, su invalorable legado ético en la lucha por la Independencia y
la emancipación de los oprimidos, es base fundamental de la nueva Gesta
revolucionaria cubana, nacida en 1959, la de Fidel Castro y todos los
dignos hombres y mujeres que le acompañaron aquel 26 de Julio de 1953
en el decidido asalto al Moncada y en aquel glorioso desembarco del
Buque Granma, batallas memorables de la Nueva Cuba, la CubaSocialista.
Simón Bolívar
El Libertador
Simón
Bolívar nació en Caracas el 24 de julio de 1783. Es considerado como
una figura incomparable dentro de la historia hispanoamericana y
mundial, ya que tuvo el privilegio de ser un hombre de acción y
pensamiento. Su acción política y militar marca la historia del
Continente Sur desde el mar Caribe hasta la cordillera andina, desde el
Orinoco hasta el Potosí.
Durante
20 años de actividad incesante, concibe y emprende el proceso de la
independencia que va a dar lugar a la formación de naciones
suramericanas, como lo son Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y
Bolivia. No sólo comanda las acciones de una guerra difícil y
empecinada contra el imperio español, sino que establece la plataforma
y las instituciones para una nueva organización de toda Hispanoamérica.
Su
visión libertadora estaba orientada hacia la unión del continente. De
ello dan cuenta diversos documentos y escritos, de extraordinaria
actualidad, en los cuales describe la realidad y las posibilidades
futuras de nuestros países. La novedad y profundidad de su pensamiento
estaban servidas por un excepcional don de expresión.
De todos los elevados títulos que recibió en vida (General de los Ejércitos, Jefe Supremo y Presidente de la República) el que más resaltó fue el de Libertador y, como tal, sigue vigente en lo más alto de la conciencia del mundo americano.
El
contexto histórico y político de su época está enmarcado en una pequeña
ciudad de mediana riqueza, denominada Caracas, que carecía de palacios
y lujos excesivos y no sobrepasaba los 40.000 habitantes. Era una
sociedad tradicional, jerarquizada rigurosamente, pero muy abierta al
mundo y a las influencias extranjeras. Durante la segunda mitad del
siglo XVIII, se desarrolló notablemente la cultura de las clases altas.
La música, la literatura, el arte, los modales refinados y la
información sobre las novedades políticas de la época, influenciaron en
gran medida la cultura y formación no sólo de Simón Bolívar, sino
también de muchos otros hombres, precursores e iniciadores, a la
postre, del proceso de independencia.
La
infancia del Libertador estuvo marcada por la temprana muerte de sus
padres, motivo por el cual quedó bajo la tutela de su abuelo Feliciano
Palacios y de sus tíos maternos, junto a sus dos hermanas y a su
hermano Juan Vicente. Huérfano, heredero de una considerable fortuna de
grandes plantaciones, esclavitudes y casas, no tuvo una infancia feliz,
ni una educación sistemática. Entre sus maestros ocasionales destacan
hombres distinguidos como Simón Rodríguez y Andrés Bello.
En
1799, muerto su abuelo, sus tíos resuelven enviarlo a España a realizar
estudios. Es su primera salida al exterior y la hace en un navío de
vela que lo lleva al Caribe a través de México y La Habana, para finalmente llegar a Santoña, cerca de San Sebastián.
En
Madrid, cuenta con la ayuda de sus tíos Esteban y Carlos Palacios, y
muy especialmente del Marqués de Ustáriz, en cuya casa estuvo alojado
por un tiempo.
Adquirió
la educación propia de un joven de clase alta de la época: lenguas
extranjeras, matemáticas, danzas, equitación e historia. Al conocer a
María Teresa Rodríguez del Toro, se enamora apasionadamente y decide
casarse con ella.
Viaja
a las provincias vascongadas y realiza su primera y corta visita a
París. El 26 de mayo de 1802, no cumplidos los 19 años, se casa con
María Teresa en Madrid y regresa a Venezuela. Es allí cuando se
desencadena la terrible desgracia que va a pesar intensamente sobre su
destino. El 22 de enero de 1803, apenas ocho meses después de su
matrimonio, muere en Caracas su esposa.
El carácter visionario
Abatido
y desesperado por los hechos, decide volver a Europa en 1803, donde
permanece pocos días en Madrid y luego se va a París. Permanecerá en
Europa por tres años y medio, y en París se encuentra con su maestro
Simón Rodríguez. Esta es una época decisiva para su formación
intelectual y la orientación de su actividad futura.
Rodríguez
encuentra a Bolívar abatido, atormentado por su drama personal y
envuelto en una vida libertina llena de vicios y placeres. Es por ello
que lo induce a leer las obras fundamentales de la literatura política
y filosófica de la época, especialmente Montesquieu, Rousseau, Voltaire
y los grandes enciclopedistas.
Es
tiempo de grandes novedades en el escenario de las ideas y la política.
Napoleón Bonaparte emprende un conjunto de guerras, las cuales cambian
el mapa político e histórico de la época. Igualmente, las ideas de la Revolución Francesa cobran especial vigencia, y es en ese lugar y momento histórico en que el joven Simón Bolívar busca su rumbo.
Viaja
con su maestro Simón Rodríguez en planes de reflexión y descubrimiento.
Ha llegado el momento de definir su decisión de consagrarse a luchas
por la independencia de Hispanoamérica.
El
15 de agosto de 1805, en Roma y en presencia de Rodríguez, hace el
juramento de consagrar su vida a esta empresa desmesurada que parecía
imposible.
A
fines de 1806 sale de Europa rumbo a los Estados Unidos. Entre enero y
junio visita las principales ciudades de la flamante república y conoce
de cerca personajes y testimonios de su lucha por la libertad. Regresa
a Caracas en junio, donde se reintegra de nuevo a su vida de criollo, a
su familia y sus haciendas, pero es evidente que no ha abandonado la
decisión tomada en Roma. Se mezcla con algunos grupos que conspiran,
particularmente a raíz de la invasión de España por Napoleón y de la
creación en la Península de las Juntas de resistencia al usurpador extranjero.
En
1808 es confinado por estas actividades, junto con otros jóvenes
distinguidos, a sus fincas del Tuy. Allí lo sorprende el 19 de abril de
1810 –proclamación de la Independencia de Venezuela-, cercano a cumplir los veintisiete años. A partir de este momento, comienza la vida pública de Bolívar.
La Junta de
Caracas lo designa para presidir la misión que, junto con Luís López
Méndez y Andrés Bello como secretario, se dirige a Londres para
explicar la situación y buscar apoyo del gobierno británico. Es una
empresa difícil por la equívoca situación oficial de la Junta,
que aparece como defensora del Rey legítimo contra la usurpación
francesa, a lo que se añade la cooperación de las fuerzas inglesas en
la resistencia española. Es la primera vez que Venezuela actúa por su
cuenta ante una potencia extranjera y logra algo importante para el
momento, la comprensión del Gabinete de Londres y diversos contactos
con personajes influyentes.
También
se encuentra por primera vez con Francisco de Miranda, a quien incita a
regresar a Venezuela. Ya en Caracas, y junto con Miranda y otros
patriotas, coopera en las actividades de la Sociedad Patriótica, que es el centro más activo de propaganda de las ideas de independencia y república.
El 3 de julio de 1811 pronuncia como uno de los líderes de la Sociedad Patriótica su
primer discurso político. Se incorpora con el grado de Coronel a las
fuerzas que dirige el general Miranda contra la insurrección que ha
surgido en Valencia (julio-agosto, 1811).
Se
trata de una época de intensa actividad. Estando en Caracas cuando
ocurre el terremoto de 1812, pronuncia las temerarias palabras de la
plaza de San Jacinto: "Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella
y haremos que nos obedezca". Es designado con el grado de Coronel
Comandante político militar de la plaza de Puerto Cabello, en la
organización que ordena Miranda para enfrentar la ofensiva del Capitán
de Fragata Domingo de Monteverde. Por causa de una traición, se pierde
la fortaleza. Este inesperado fracaso contribuye a la ruina de la Primera República.
En la profunda confusión que sigue a la capitulación de Miranda, concurre con otros compañeros de armas a detenerlo en La Guaira. El Precursor
conoce una larga prisión y muere. Después de un mes de difícil y
amenazada situación, Bolívar logra salir a Curazao el 27 de agosto de
1812, y en octubre se traslada a Cartagena de Indias.
Es
a partir de allí cuando Bolívar comienza a revelar su verdadera
dimensión humana. Así, declara sus dos grandes propósitos: "Liberar a
Nueva Granada de la suerte de Venezuela y redimir a ésta de la que
padece…".
Las luchas del Libertador
Bolívar
se dirige al Congreso neogranadino ofreciendo sus servicios y lanza el
primero de sus grandes documentos políticos, el famoso Manifiesto de
Cartagena. En éste describe las causas de la derrota de la Primera República y
establece las bases de su pensamiento y acción. La causa primordial de
la derrota radicó en la contradicción insoluble entre la realidad
social y la fatal adopción del sistema tolerante; así como en la
estructura federal que él juzgaba débil e impotente para enfrentar los
males y asumir la Independencia. Alerta a
la amenazada Nueva Granada sobre "…los escollos que han hecho sucumbir
a Venezuela…" y en un arranque de atrevida visión global propone como
"…medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada, la reconquista de Caracas...".
Asoma
por primera vez conceptos que van a convertirse luego en convicciones
fundamentales de Bolívar: la necesidad de un gobierno centralizado y
fuerte, la hostilidad hacia los ideólogos partidarios de instituciones
imprácticas e inadecuadas, la necesidad de la estrecha unión entre la Nueva Granada y Venezuela, y la concepción de la independencia como un proyecto continental.
En 1812 entra en acción militar al servicio de la Nueva Granada. En
su posición de Comandante de la población de Barranca (pueblo en la
margen izquierda del río Magdalena) llevó a cabo una acción contra la
posición fortificada de Tenerife, la cual fue tomada el 23 de diciembre.
El
8 de enero de 1813 entra victorioso en Ocaña. Persiste en su objetivo
de invadir Venezuela y finalmente obtiene autorización el 7 de mayo de
1813 para iniciar la Campaña Admirable,
que arranca el 14. En tres meses de operaciones despliega sus
condiciones de jefe militar: la rapidez de decisión, la celeridad de
los movimientos y la energía sin desfallecimiento para decidir y para
actuar.
Es entonces cuando lanza la Proclama de
Guerra a Muerte en Trujillo, el 15 de junio, en una tentativa extrema
de dar un sentido nacional a la guerra, separando definitivamente a los
venezolanos de los españoles.
Comprende la necesidad fundamental de hacer de la Independencia una
causa popular y terminar con lo que hasta entonces era más una lucha
destructiva entre venezolanos que el esfuerzo de un país por liberarse
de una dominación extranjera. De hecho, el grueso de las fuerzas contra
las cuales había que luchar estaba constituido por hijos de Venezuela.
En
agosto entra en Caracas como General victorioso y jefe de la nueva
situación política. Es ya el Capitán General de los Ejércitos de Nueva
Granada y Venezuela. La Municipalidad le da el título de Libertador en octubre de ese año y el empleo de Capitán General, equivalente a General en Jefe.
Durante
1814 Bolívar enfrenta un año de terribles pruebas y de inmensas
dificultades que lo hacen abandonar finalmente a Caracas y emigrar
hacia el Oriente del país, seguido por una gran parte de la población.
Esa heroica e infortunada tentativa concluye cuando Bolívar desde
Carúpano sale casi sólo para Cartagena, dejando algunas fuerzas
dispersas y mal avenidas que no tienen esperanza de victoria.
Con
las reliquias del ejército que ha logrado llevar Urdaneta hasta Nueva
Granada, el Libertador lucha de nuevo a las órdenes del Gobierno
neogranadino. En ocho meses de actividad sin tregua libera a Bogotá,
baja por el Magdalena y llega a Cartagena donde le niegan la ayuda que
pide para marchar a libertar a Venezuela. Las rivalidades y celos
obstaculizan la acción.
El
8 de mayo de 1815 se embarca para Jamaica en busca de auxilios para
emprender una nueva campaña. En Kingston, el 6 de septiembre, publica
uno de los más singulares documentos de la historia y del pensamiento
de Hispanoamérica, la Carta de
Jamaica. En esa carta describe el más completo y deslumbrante panorama
de la situación y el futuro del continente. Revela un conocimiento
notable de los diferentes aspectos del conjunto de los pueblos
americanos, señala sus características propias con aguda percepción y
se lanza a trazar las posibilidades de futuro de los distintos países
con previsión profética.
Considera
que el destino continental "…se ha fijado irrevocablemente…", y que,
con distinta suerte y cambiantes circunstancias, "…está el Nuevo Mundo
entero, conmovido y armado para su defensa…".
Describe el triunfo de las armas argentinas en el Alto Perú, dice que Chile: "…está lidiando contra sus enemigos(…), que "la Nueva Granada que es el corazón de la América obedece a un Gobierno General y Quito es adicto a la causa de la Independencia(…)en
cuanto a la heroica y desdichada Venezuela, sus acontecimientos han
sido tan rápidos y sus devastaciones tales que casi la han reducido a
una absoluta indigencia, los hombres han sido exterminados pero los que
viven combaten con furor en los campos y en los pueblos internos…".
Del
mismo modo, describe la situación política de cada uno de los países
americanos y señala sus proyecciones futuras en cuanto a la Independencia. Espera persuadir
al resto de Europa de ayudar a la causa americana en beneficio de sus
propios intereses comerciales y en bien del equilibrio internacional.
Analiza el pasado histórico, la situación de pasividad de la sociedad
del Nuevo Mundo y señala que "…la América no estaba preparada para desprenderse de la Metrópoli, como súbitamente sucedió, por el efecto de las ilegítimas cesiones de Bayona…".
Advierte
de nuevo lo inadecuado de las instituciones liberales y federales a la
realidad social y la ruina que este desacuerdo ha provocado. Es
entonces cuando pasa a señalar las vastas posibilidades del futuro. No
cree posible formar del conjunto "…la más grande nación del mundo…":
muchas son las diferencias y dificultades materiales para integrarse en
forma total. Señala entonces la posibilidad de que se formen un
conjunto de Estados que podrían ser: México, la América Central, donde podría crearse un gran centro mundial; y la Nueva Granada unida
a Venezuela con el nombre de Colombia. Anuncia la anarquía argentina y
prevé la dominación de los militares. Anuncia para Chile la posibilidad
real de una República.
Después
de analizar las dificultades de una vasta federación, señala las
posibilidades de formar formas diversas y locales de gobierno y afirma
para concluir: "Yo diré a usted lo que puede ponernos en actitud de
expulsar a los españoles y de fundar un gobierno libre, es la unión".
Muy
pronto pasa a Haití, donde se reúne con numerosos jefes venidos de la
derrota. Consigue el apoyo generoso del gobernante del Sur de Haití,
Alejandro Petión, para preparar una nueva campaña. Allí se le suma de
un modo decisivo, con barcos y dinero, el armador de Curazao, Luís
Brión. Con la experiencia acumulada en la larga e infortunada lucha,
con una visión más completa del problema social, que se agudiza con lo
que ha sido el pasado de Haití y con la insistencia de Petión en la
necesidad de justicia para los negros, concibe una acción de más
contenido popular y revolucionario que pueda lograr el apoyo de las
masas. Mantiene intransigentemente la necesidad de la jefatura única.
No va a ser fácil hacer reconocer la suya: hay reservas y hasta
rivalidades abiertas de parte de Mariño y algún otro jefe oriental.
El
31 de marzo de 1816 zarpa en la llamada Expedición de Los Cayos, que
fracasa luego de incursionar por Margarita, Carúpano y Ocumare. El 18
de diciembre de 1816 se embarca finalmente en la segunda expedición,
llamada de Jacmel por haber salido de ese puerto. Igual que había
ocurrido en la anterior, en esta final y definitiva tentativa para
crear una sólida base de operaciones y un gobierno estable en tierra
firme, Bolívar tropezará con serias dificultades. El ejército
expedicionario español del general Pablo Morillo, llegado en mayo de
1815, había dominado casi todo el territorio venezolano y sometido
también a la Nueva Granada hacia mediados de 1816.
Sólo
en la isla de Margarita, en diversos lugares del Oriente y en los
llanos de Apure y Casanare se mantenía la resistencia patriótica; el
núcleo más importante era el de las fuerzas que habían desembarcado con
Bolívar en Ocumare de la Costa y
que a fines de 1816 y comienzos de 1817, bajo la jefatura del General
Manuel Piar, se aprestaban a libertar a Guayana. No existe unidad de
mando. Ante esa situación, Bolívar debe resolver previamente cuestiones
fundamentales y, antes que todo, el reconocimiento eficaz de su
jefatura suprema. Al mismo tiempo, para acallar celos y suspicacias,
anuncia clara y oportunamente su propósito de convocar un Congreso para
organizar la República y debe, por fruto de las lecciones del pasado y de lo que ha visto en Haití, profundizar el contenido social del movimiento por la Independencia.
Todo
esto lo anuncia solemnemente desde Margarita. Con su tenacidad, su
aprovechamiento de las circunstancias y la ayuda decisiva de varios
jefes, principalmente de Piar en Guayana y de Páez en las llanuras de
Occidente, logra cambiar la situación y darle un nuevo empuje a la
lucha.
Prepara
planes de campaña, organiza el ejército, intenta operaciones sobre el
centro y se preocupa por darle profundidad y contenido a la revolución.
Inicia la publicación del Correo del Orinoco en Angostura, el cual se
convierte en la conciencia doctrinaria de aquella larga lucha y en el
mejor instrumento de propaganda y prestigio intelectual. Convoca
entonces un Congreso para darle una nueva y definitiva organización al
Estado, que todavía disputa su derecho a existir en los campos de
batalla.
En
febrero de 1819 se instala el Congreso. Ante él, en momento de hacer el
simbólico y ejemplar gesto de renunciar al mando, pronuncia el más
importante de sus documentos políticos: el Discurso de Angostura. Allí,
se describe un panorama sincero de la situación política del país y de
las perspectivas hacia el futuro. Alerta contra la imitación de
instituciones tomadas de otros pueblos de historia y composición
histórica diferentes al nuestro. Señala como una necesidad la unión con la Nueva Granada y
la creación de Colombia. Pide un orden de legalidad y justicia, pero
alerta contra la anarquía y el exceso ideológico. Exige la libertad de
los esclavos y la garantía de la igualdad.
Luego
de constituir el Estado con sus respectivas autoridades, de ser elegido
Presidente y de presentar un proyecto de constitución, parte para
Apure. Así, sorpresivamente inicia la campaña que a través de Los
Andes, lo llevará a enfrentar las tropas que había dejado Morillo en el
virreinato y a derrotarlas decisivamente en Bogotá el 7 de agosto de
1819.
Al libertar la Nueva Granada construye la base para la realización de vastos planes, nunca abandonados, como la liberación de Venezuela y la Campaña del Sur que sirvan a la independencia de los territorios que se extienden hasta la linde del Virreinato del Perú.
El 17 de diciembre proclama en Angostura la República de
Colombia y es elegido Presidente. Con el inmenso prestigio y los
recursos que le ha dado la victoria de Boyacá, se desplaza
incesantemente para organizar política y militarmente la nueva
situación. Asimismo, convoca un Congreso en el Rosario de Cúcuta para
la organización constitucional del nuevo mando. La nueva situación se
refleja en la firma de los tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra con las autoridades españolas, que lo colocan nacional e internacionalmente en una posición de poder y prestigio.
Cuando cesa el armisticio, Morillo ha regresado a la Península y queda al mando de las tropas realistas el Mariscal Miguel de La Torre. Bolívar organiza cuidadosamente la campaña final en Venezuela. Concentra sus fuerzas en San Carlos y el 24 de junio de 1821, obtiene en la Sabana de Carabobo, la rápida y definitiva victoria que sella la independencia de Venezuela.
Las
semillas de anarquía rebrotan. En el Congreso de Cúcuta, aparece
nuevamente el propósito de los ideólogos liberales de crear una
federación débil y casi nominal. A la vez, existen porciones de
territorio aún bajo dominio de fuerzas españolas.
El
Congreso elige a Bolívar Presidente de Colombia, y Vicepresidente al
General Francisco de Paula Santander. Venezuela, al igual que otros
países, quedaba dividida en departamentos no vinculados los unos con
los otros, que dependían directamente de la capital en Bogotá. En la
capital quedaba Santander en el ejercicio de las atribuciones
ejecutivas; mientras que Bolívar como Presidente en Campaña, revestido
de todos los poderes especiales para ella, se dirigía al Sur.
Esta
campaña la va a emprender inmediatamente después de Carabobo. No lo
acompañarán los grandes jefes que se han distinguido en la guerra de
Venezuela, sino hombres nuevos o menos conocidos hasta entonces.
Va a penetrar en la parte central de la costa pacífica y de los Andes, en una realidad geográfica y social muy diferente.
A
Bolívar se le veía como un peligroso revolucionario, representante de
una rebelión popular y de formas bárbaras y elementales de poder. Para
estas extrañas y nuevas circunstancias cuenta con la oportuna
colaboración de un hombre excepcional: Antonio José de Sucre.
El
24 de mayo de 1822 Sucre logra una victoria decisiva en la batalla de
Pichincha, y luego Bolívar con gesto audaz y previsivo anexa a
Guayaquil.
Surge
por entonces la comparación con la figura libertadora del Cono Sur:
José de San Martín. Bolívar y San Martín reflejaban fuerzas muy
diferentes, aun más, dos concepciones totalmente incompatibles. San
Martín veía con temor la amenaza de una revolución social en aquellas
tierras y favorecía una forma de independencia negociada con España,
que pudiera llegar a conservar la forma monárquica. Mientras que
Bolívar representaba una revolución democrática que proclamaba la República, la libertad y la igualdad.
En
su avance a través de los Andes, derrota en las pampas de Junín, el 6
de agosto de 1824, al ejército de operaciones de la sierra que manda el
General español José de Canterac. Esta acción debilita y pone a la
defensiva al hasta entonces victorioso Ejército Real del Perú.
De
este modo, Bolívar entra de lleno en una nueva realidad de la política
continental. Se hace sentir su presencia en las fronteras de los
grandes Estados del sur: Brasil, Argentina, Chile, Paraguay. La
dinámica de la acción política lo lleva a una concepción política para
el continente entero. Dentro de tal situación lo que se plantea no es
tan sólo la independencia del Perú, sino de toda la América del Sur.
En
ese entonces, Bolívar concibe la formación de una nueva unidad política
por medio de la confederación de un grupo de países americanos que
comprenda a México, Centro América, Colombia, Perú, el Alto Perú (que
pronto sería Bolivia), y Chile. Así pretende construir una nueva
concentración de poder en el mundo y contrapesar la amenaza de la Santa Alianza en
Europa y los nuevos y crecientes centros de poderío que se anuncian
para el futuro en Estados Unidos y Brasil. Para esto convoca desde
Lima, el 7 de diciembre de 1824, el Congreso de Panamá que se reunirá
en 1826.
Es
aquel el momento de la culminación de Bolívar. Marcha al Alto Perú y en
un desfile triunfal dicta decretos con profundo contenido político y
social, elimina de un plumazo la centenaria servidumbre de los
indígenas y crea a Bolivia. Piensa por un momento llegar hasta el Río de La Plata,
de donde lo invitan a intervenir como pacificador en las pugnas que
enfrentan a Brasil, Uruguay, Argentina, y poner término así a la
tiranía de Gaspar Rodríguez de Francia en el Paraguay. Bolivia, el
nuevo Estado que llevará su nombre y que será presidido por el Mariscal
de Ayacucho, le pide la formulación de un proyecto de constitución.
Por
esta vía se proponía lograr una Confederación de los nuevos Estados
libertados por él, desde Colombia hasta el Perú y Bolivia, con un
presidente vitalicio, que sería él, para asegurar la unidad de
dirección y de propósitos, y vicepresidentes locales que dirigieran con
sus respectivos Congresos la administración de cada nación.
Los últimos años:
el separatismo y la oposición a Bolívar
Los
hombres que alcanzan el poder local a la sombra de la guerra sienten la
autoridad de Bolívar como un estorbo. Las primeras y más alarmantes
señales de resquebrajamiento aparecen en su nativa Venezuela en el año
en que el Congreso de Panamá debía marcar la consolidación de sus
ideales. Los descontentos con la unión colombiana rodean a Páez, cuya
autoridad ha crecido de manera avasalladora en Venezuela, y quien
aprovecha un incidente surgido en Bogotá para llevar la situación a un
grave punto de ruptura y desconocimiento.
En la Nueva Granada se
ha ido formando un nuevo núcleo de resistencia antibolivariana en torno
al Presidente Santander. Están en contra del sistema de la constitución
boliviana y al mismo tiempo esperan que Bolívar aplaste la
insubordinación de Páez en Venezuela. Bolívar, que había soñado con la
posibilidad de retirarse después de completada la etapa militar de la Independencia,
se encuentra más atado que nunca a la dura obligación de defender su
obra. Regresa a Bogotá donde encuentra abiertas señales de división y
discordia, y vuelve a Venezuela después de cinco años de ausencia. Será
la última visita a su tierra natal. Logra apaciguar, temporalmente, a
Páez y obtiene el disgusto de Bogotá.
Allí
se inicia la etapa final de su vida, la más trágica e ingrata, en la
que verá inexorablemente avanzar la destrucción del gran propósito que
lo había movido y en la que tendrá que enfrentarse en muchas formas a
hombres que le debían su libertad y que invocaban contra él los mismos
principios por los que él había luchado toda su vida. Ante el clamor
por la reforma de la Constitución, convoca una Convención en Ocaña en 1828.
Disuelta la Convención,
que no logra la reconciliación, y enfrentado abierta y solapadamente
por los seguidores de Santander, regresa a Bogotá para asumir la
dictadura. Decreta un estatuto con el propósito de defender la
estructura política, pero a la postre eso permite que lo acusen de
reaccionario.
El
25 de septiembre de 1828 están a punto de asesinarlo en el Palacio de
Gobierno. Los que lo recuerdan en esa hora lo pintan perplejo y
dolorido. Ha envejecido prematuramente.
Entretanto, en el Perú la reacción se ha alzado en contra de él; amenazan a Bolivia, y José de La Mar,
con fuerzas armadas, provoca un pronunciamiento separatista en
Guayaquil. Estos hechos hacen que Bolívar se ponga de nuevo a la cabeza
de las tropas y se dirija a Guayaquil. La Mar es derrocado, y Bolívar logra con Agustín Gamarra un armisticio que restablece la paz.
Paralelamente,
desde el Consejo de Gobierno de Bogotá ha circulado la idea de
establecer una monarquía en Colombia, como solución a los insolubles
problemas de inestabilidad. Bolívar, que ha manifestado en varias
oportunidades su voluntad de separarse de toda autoridad, no patrocina
la idea, pero el rumor mal intencionado aprovecha la coyuntura para
atribuirle la intención de coronarse.
Para el año de 1830 se ha convocado un Congreso Constituyente en Bogotá para decidir sobre el porvenir de la República. Bolívar aparece dispuesto a no continuar en el poder y a no intervenir en las decisiones de la Asamblea. El Mariscal
Sucre preside la reunión y, al parecer, es el favorito de Bolívar para
que sea su sucesor. Pero las resistencias locales no hacen posible esta
solución.
Pese
a todo, Bolívar renuncia ante el Congreso y se retira a Cartagena.
Allí, el 10 de julio, se entera de la terrible muerte de Sucre, en
Berruecos. La última esperanza ha desaparecido. El Congreso reunido en
Venezuela, bajo la tutela de Páez, proclama la separación definitiva de la Gran Colombia. En
los debates se le injuria y maltrata sin el menor respeto, así como de
otras partes se le pide afanosamente que retome el poder. Sin embargo,
su decisión definitiva está tomada. Escribe cartas y documentos que
reflejan dolorosamente su amargura y desengaño. Considera marcharse a
Europa a cuidar de su salud, pero no lo podrá lograr.
El
1º de diciembre se encuentra en Santa Marta; el 6 se traslada a la
quinta San Pedro Alejandrino, donde permanece por varios días
padeciendo de una dolorosa enfermedad; entonces hace el testamento,
disponiendo de los escasos bienes que le quedan. Lanza su última
proclama y muere el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad.
En 1842 sus restos fueron trasladados y sepultados en la capilla de la familia Bolívar en la Catedral de Caracas. Más tarde, el 28 de octubre de 1876, fueron inhumados en el Panteón Nacional.
Fuente: http://www.une.edu.ve/kids/Bolivar.htm
FABRICIO OJEDA 1929-1966
Periodista
y guerrillero venezolano nacido en Boconó el día 6 de febrero de 1929 y
asesinado en Caracas, en los calabozos del Servicio de Inteligencia de
las Fuerzas Armadas el 21 de junio de 1966.
Periodista de La
Calle, El Heraldo y El Nacional, representando a la Unión Republicana
Democrática URD, alcanzó gran protagonismo en 1958 como Presidente de
la Junta Patriótica que logró terminar política y militarmente con la
dictadura que el teniente coronel Marcos Pérez Jiménez había
establecido en Venezuela al asumir la Presidencia de la República en
diciembre de 1952, y que supuso su derrocamiento por parte de las
Fuerzas Armadas y su huida en el avión Vaca Sagrada hacia la República
Dominicana el 23 de enero de 1958. Fabricio Ojeda realizó entonces la
primera alocución pública tras producirse el vacío de poder, llamando a
la tranquilidad patriótica: «Este no es el momento de la venganza.»
Tres
días antes, el 20 de enero de 1958, ya se había producido el «pacto de
Nueva York» [en presencia de Maurice Bergbaum, jefe de Asuntos
Latinoamericanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos del
Norte de América] entre Rómulo Betancourt (de la socialdemócrata Acción
Democrática AD), Rafael Caldera (del socialcristiano Comité de
Organización Política Electoral Independiente COPEI) y Jóvito Villalba
(de la nacionalista Unión Republicana Democrática URD), por el que los
representantes de estos tres partidos sellaban su solidaridad frente a
la tiranía militar de Pérez Jiménez, pero marginando, de paso, al
también opositor Partido Comunista de Venezuela. Acuerdo reafirmado el
31 de octubre de 1958 en «PuntoFijo» –nombre de la residencia de Rafael
Caldera– cuando se comprometieron a respetar el resultado electoral y
establecer un gobierno de unidad nacional (segundo pacto del que
expresamente se orilló al Partido Comunista de Venezuela, pese a que
había formado parte de la Junta Patriótica).
En
las elecciones generales de 1958, de las que resultó elegido presidente
Rómulo Betancourt (1959-1964), fue elegido Fabricio Ojeda diputado, de
la URD, al Congreso Nacional, por el Distrito Federal. Se cumplió el
pacto de Punto Fijo, el gabinete Betancourt lo formaron adecos,
copeyanos y urredistas, y el tripartito se repartió entre su militancia
cargos y gobernaciones... hasta que la URD se retiró del gobierno y del
pacto en 1962, año en el que surgen las primeras guerrillas organizadas
de Venezuela en el siglo XX, inspiradas por el ejemplo triunfante de la
Revolución Cubana. Fabricio Ojeda, maestro, periodista y diputado,
estudioso de la independencia de Cuba y admirador de la Revolución
Cubana (que conoció directamente en sus primeros meses, al residir un
tiempo en Cuba en 1960), “renunció a sus cargos en 1962, decidido a
“continuar la lucha revolucionaria para la liberación de Venezuela,
para el bienestar del pueblo, para la redención de los humildes” y se
unió a las guerrilla, ya que estaba consciente de la necesidad de “un
cambio de fondo para que Venezuela recobrara su perfil de nación
soberana [...], para liberar al trabajador de la miseria, la ignorancia
y la explotación; para poner la enseñanza, la técnica y la ciencia al
alcance del pueblo” y de que nada de esto sería posible siendo un país
dependiente de capital extranjero tal es el caso de Venezuela, sino a
través de la acción revolucionaria que concluya con
la conquista del poder político por parte del pueblo, dispuesto a dar
su vida por acabar con la depravación y la traición a la que nos tenía
sometidos el gobierno de turno, dejando nuestras riquezas en manos de
transnacionales extranjeras”. Este pequeño extracto estriado de su
carta de renuncia al parlamento, es el mas grande ejemplo de amor
al pueblo y a la causa revolucionaria, se debe considerar este gran
ejemplo del camarada Fabricio Ojeda en todos las organizaciones que
tienen como objetivo, la conquista del poder político para la
construcción de un mundo distintos donde no existan explotadores ni
explotados, opresores ni oprimidos.......
Ese
mismo año de 1962 apareció publicado en La Habana su libro Presencia
revolucionaria de Martí. Se hizo famosa su carta de renuncia como
diputado, de 30 de junio de 1962.
Fabricio Ojeda fue uno de los
fundadores de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional FALN,
constituidas formalmente el 1º de enero de 1963 (al agruparse el Frente
José Leonardo Chirinos –Douglas Bravo, Elías Manuitt Camero–, el
Movimiento 2 de Junio –comandante Manuel Ponte Rodríguez, capitán Pedro
Medina Silva–, la Unión Cívico Militar –teniente coronel Juan de Dios
Moncada Vidal, comandante Manuel Azuaje–, el Movimiento 4 de Mayo
–capitán Jesús Teodoro Molina, comandante Pedro Vargas Castellón– y el
Comando Nacional de Guerrilla). En las guerrillas llegó a obtener el
grado de comandante y presidió el Frente de Liberación Nacional FLN en
el distrito Argimiro Gabaldón. Detenido fue sentenciado por un Consejo
de Guerra a 18 años de presidio por Rebelión Militar. Pero recluido en
la cárcel de Trujillo logró fugarse en compañía de otros compañeros.
Apresado de nuevo en junio de 1966 en Caracas, fue asesinado cuatro
días después (aunque en la versión oficial se aseguró suicidio). En
febrero de 1967 apareció en La Habana el primer número de la revista Pensamiento Crítico, que
se convirtió en aquellos años en uno de los instrumentos doctrinales en
la expansión de la revolución latinoamericana, y los responsables de la
agitprop (Agitación y Propaganda) cubana escogieron sendos textos de guerrilleros muertos el año anterior (el sacerdote guerrillero colombiano Camilo Torres Restrepo en
febrero de 1966, y el periodista guerrillero venezolano Fabricio Ojeda
en junio de 1966) para inaugurar aquella significativa revista. Así se
le presentaba entonces: «Fabricio Ojeda. Apareció en la vida política
nacional venezolana como presidente de la Junta Patriótica que derrocó
a Pérez Jiménez en 1958. Fue diputado de la URD en las elecciones de
ese mismo año. Vino a Cuba en 1960 y permaneció algún tiempo entre
nosotros. Se incorporó al movimiento guerrillero en 1962, siendo
detenido pocos meses después de haberlo hecho. Posteriormente se fugó
de la cárcel. Murió en julio de 1966, asesinado por miembros de los
cuerpos represivos del régimen de Raúl Leoni. Ostentaba, al morir, el
cargo de Presidente de la Comandancia FLN-FALN.» (Pensamiento Crítico,
La Habana, nº 1, febrero de 1967, pág. 158.) El 16 de abril de 1967 un
suplemento especial de la revista Tricontinental publicaba el famoso
mensaje de Ernesto Che Guevara (que organizaba entonces en secreto la
guerrilla en Bolivia): «Crear dos, tres... muchos Viet-Nam, es la consigna», en
el que puede leerse: «En el marco de esa lucha de alcance continental,
las que actualmente se sostienen en forma activa son sólo episodios,
pero ya han dado los mártires que figurarán en la historia americana
como entregando su cuota de sangre necesaria en esta última etapa de la
lucha por la libertad plena del hombre. Allí figurarán los nombres del
Comandante Turcios Lima, del cura Camilo Torres, del Comandante
Fabricio Ojeda, de los Comandantes Lobatón y Luis de la Puente Uceda,
figuras principalísimas en los movimientos revolucionarios de
Guatemala, Colombia, Venezuela y Perú.» pues: «Reconocen la veraz
cobertura informativa del diario durante el frustrado golpe.
OLGA BENARIO
“...Desde
que me enteré, querida, como es la fuerza de voluntad, sobre todo si
emana de fuentes como la nuestra, es inmensa. Lucho y luché, por lo
justo, por lo bueno y lo mejor del mundo. Te prometo que ahora, para
decir adiós, hasta el último minuto no tendrás nada de que avergonzarte
de mí. Queridos, quiero que me entiendan bien: que me prepare
para la muerte no significa que me estoy rindiendo, pero sabré cómo
luchar contra ella cuando llegue. Pero, sin embargo, todavía pueden
pasar tantas cosas...Hasta el último momento me mantendré fuerte y
sintiéndome como la vida…”
Fragmento de la carta que Olga Benario, manda a su hija y esposo; antes de ser asesinada.
Olga Gutmann Benario,
Revolucionaria militante del Socialismo Internacionalista, ejemplo de
las mujeres y hombres que sueñan con salvar a la humanidad de la
canalla capitalista.
Nació
en Alemania el 12 de Febrero de 1908, en plena avanzada nazi.
Sensibilizada por la labor caritativa de su Padre Leo Benario y
contrariada por la estéril vida pequeño burguesa que lleva su madre,
Eugenie Benario, crece en tiempos de guerra, hambre y represión, como mujer y revolucionaria.
Como
típica familia de clase media intentan vivir “tranquilamente” en medio
del fuerte clima político que vivía Alemania, producto de la caída de
la monarquía y de la instauración de un régimen formalmente republicano
conocido como la República de Weimar.
Renuente a esto: “…el nacionalismo alemán jamás aceptó este régimen al
que consideraba un producto de la traición surgida después del
vergonzoso Tratado de Versalles, tampoco aceptó esto la extrema
izquierda, que pulverizada políticamente después del Levantamiento
Espartaquista de 1919 y la muerte de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht,
deseaba fervientemente una alianza política entre una Alemania
Comunista y la Unión Soviética.”
Olga
atraída por el movimiento comunista, en pugna con los pactos y el
proyecto fascista, inicia su militancia desde muy joven en la Liga
Juvenil Comunista con apenas 15 años de Edad. Valiente y atrevida va
ganando espacios en la apasionada batalla de Ideas y en la determinante
praxis revolucionaria. En medio de fuertes luchas callejeras originadas
por las confrontaciones entre los piquetes de soldados nazis y los
revolucionarios comunistas, en el barrio de Kreuzberg, Olga es hecha
presa junto a su compañero Otto Braun, quienes lideraban para el
momento al movimiento juvenil revolucionario, siendo acusados de alta
traición a la Patria.
La convulsión que causa el hecho de que la joven hija del abogado Benario esté
presa, hace que con rapidez se tramite su libertad. Sin embargo Otto
continúa recluido, razón por la cual el partido Comunista adelanta un
plan para tomar la cárcel y rescatarlo. Olga lleva la dirección del
operativo y junto a otros
compañeros de militancia, irrumpe a punta de pistola en la cárcel de
Moabit, un céntrico distrito berlinés, rescatando de la “justicia
burguesa” a su novio y camarada. Esta acción impecable finalizó con la
fugaespectacular de ambos a la Unión Soviética.
Con
su llegada a la URSS, icono de la Revolución mundial, Olga se adapta
con facilidad, logrando escalar rápidamente en la dirección de la
Internacional Comunista demostrando sus habilidades militares,
ideológicas y políticas, trabajando
como instructora de la sección juvenil del Komintern. Su condición de
destacada dirigente, incluso como oficial del Ejército Rojo, determina
su separación con Braun, luego en 1931 estuvo casada por breve tiempo
con el oficial ruso B. P. Nikitin.
En
el mapa internacional crece el movimiento comunista liderado por la
Unión Soviética consolidándose en la formación del partido en distintos
lugares del mundo, incluso en el Sur de América.
En
este contexto Olga viaja a Brasil en 1934, por determinación de la
Internacional Comunista, para apoyar al Partido Comunista de Brasil en
la preparación de una Revolución. Fue enviada desde Leningrado, junto con Luís Carlos Prestes.
“...En
esa época, Moscú creó en Montevideo, Uruguay, el Secretariado
Latinoamericano que operaba clandestinamente y quería aproximar a todas
las organizaciones comunistas de América Latina con Moscú. Olga y
Prestes eran apoyados financieramente y logísticamente a través de esta
organización...”
“...Prestes
había asombrado al mundo recorriendo de 1924 a 1926, con su columna de
1500 hombres, más de 25 000 kilómetros de la vasta geografía del
Brasil. En ese gigantesco país […] el caballero andante brasileño
consiguió poner en jaque al gobierno de Artur da Silva Bernardes
durante más de dos años, hasta que la realidad del desgaste militar le
aconsejó detener las andanzas de su aguerrida columna. Ordenó entonces
el repliegue y cruzó con sus hombres la frontera con Bolivia.
Después
del exilio boliviano, pasó unos años en Argentina, donde se acercó a
las ideas comunistas, aprovechando la lectura para desarrollar sus
criterios y unirse luego al Komintern, con sede regional en Buenos
Aires.
Dispuesto
a conocer por si mismo la meca del proletariado mundial, viaja con su
madre y hermana siendo recibido como el líder legendario de la Brasil
pujante y revolucionaria que seria liberada por fin de las elites burguesas y del hambre causada por éstas.
El brasilero Luis Carlos Prestes, que desde 1931 estaba ya
instalado en la Unión Soviética es finalmente incorporado en 1934 entre
los cuadros del Partido Comunista Brasilero (PCB), por recomendación
del Partido Comunista de la Unión Soviética. Fue elegido miembro de la
comisión ejecutiva de la Internacional Comunista y vuelve a Brasil, vía
Nueva York, como clandestino, en diciembre del mismo año acompañado por
Olga Benario, quien como líder destacada militar y políticamente es
responsabilizada de su seguridad. Ambos inician el viaje haciéndose
pasar por marido y mujer siendo su objetivo el de liderar una
revolución armada con apoyo de Moscú.
“...Prestes
y Olga llegan a Brasil con documentos falsos en abril de 1935. Prestes
se encuentra con la recién creada Alianza Nacional Libertadora, un
frente político comunista de carácter antifascista. Este movimiento se
contraponía contra el integrismo de Plínio Salgado, que representaba al
fascismo brasilero.
Es
de destacar que el Partido Comunista Brasilero había exagerado
considerablemente sobre la influencia y la capacidad revolucionaria que
tenía en el país en ese momento y le pasó una perspectiva completamente
errada a
Moscú para el posible levantamiento comunista victorioso que
compensase, de alguna forma, la reciente derrota frente la Alemania de
Hitler.
Olga
y Prestes sin embargo, liderando el levantamiento, inician todos los
preparativos mientras simulan su vida normal. Olga establece los
términos de la seguridad, organiza las estrategias de la rebelión,
mientras Prestes y el resto del equipo internacional trabajan en la
agitación de la masa popular brasilera.
“…El
levantamiento armado comienza en la ciudad de Río Grande do Sul.
Prestes ordenó que la insurrección fuese extendida al resto del país…”
En
este contexto toda la masa afecta a la Alianza Nacional Libertadora fue
movilizada, Olga revisa todos los detalles y el equipo de Prestes
dirige el levantamiento cívico-militar. Sin embargo los organismos de
seguridad de Vargas logran moverse con agilidad y comienzan una brutal
represión que sofoca el levantamiento. El bastión de resistencia más
sólido estuvo en la guarnición de Natal (Río Grande del Norte) pero sin
embargo, al no expandirse el levantamiento militar en otras
guarniciones, como fue preparado por los revolucionarios, fue
finalmente aplacado luego de una feroz contienda.
Mientras
permanecen algunos pequeños focos civiles, continúa la persecución de
los líderes y afectos comunistas. Uno a uno son detenidos y reprimidos
por la inteligencia de Vargas. Las cárceles están repletas y sin
embargo los líderes rebeldes no son alcanzados. Getulio aupado por el
jefe de la policía Filinto Müller (quién formó parte de la columna
Prestes, condenado por Robo y corrupción y siendo expulsado) ordena
aumento de la intensidad en la represión hasta que den con el paradero
de Prestes.
Olga
se encarga de resguardar a Prestes como líder del levantamiento y como
su compañero, permaneciendo en la clandestinidad y moviéndose de lugar
según obtienen noticias de los acercamientos de la inteligencia
brasilera.
A
pesar de toda la seguridad establecida por Olga y los compañeros que
quedan, logran ser detenidos y encarcelados, situados por sus
compañeros quienes en plena tortura develaban los detalles de la
organización y el paradero de Prestes. En su papel como agente de una
potencia extranjera y cerebro co-organizador de la intentona comunista de
1934, es separada de Prestes y enviada a la cárcel en marzo de 1936,
siendo recluida la Casa de Detención, colocada en una celda junto con
otras diez mujeres quienes la reciben como la indudable líder y heroína
en la que se convertía.
Durante
el periodo en la cárcel de Brasil, Olga descubre junto a sus compañeras
que esta embarazada. Esto sirvió para sensibilizar a la población y a
la opinión pública a favor de Prestes y ella. Sin embargo Vargas no
logra conmoverse, buscando todas las formas legales o no de tomar
represalias contra la mujer de su enemigo político, Luis Carlos Prestes.
“…El
juicio a Olga Benario fue hecho según los términos formales de la orden
constitucional definida por la Constitución Federal, atendiendo a un
pedido de extradición del Tercer Reich. Recordemos que Olga era buscada
por la justicia alemana por un crimen cometido años antes de la llegada
del nacionalsocialismo al gobierno alemán. En los términos de la
constitución en vigor en ese momento, el juicio era totalmente legal.
El Supremo Tribunal Federal aprobó el pedido de extradición…”
Olga entonces se convirtió en víctima de la brutalidad antisemita y anticomunista al ser deportada a su país de origen…”
Transportada para Alemania en el carguero alemán "La Coruña". Llegando
el 18 de octubre de 1936. Olga fue recluida inmediatamente en
Barnimstrasse, una prisión para mujeres, donde tuvo a su hija que llamó
Anita Leocadia Prestes. El gobierno del Tercer Reich obedeciendo las
leyes internacionales permitió que el bebé siguiese en poder de la
madre hasta el final del período de amamantación y posteriormente la
entregaron a su abuela, madre de Prestes, quien encabezó una fuerte
campaña de sensibilización para lograr la recuperación de ambas,
logrando solo que le entregaran a su nieta.
“…Olga
fue transferida para el campo de trabajo de Lichtenburg durante los
primeros días de marzo de 1938 y en febrero de 1942, un poco antes de
completar 34 años, fue finalmente enviada al campo de exterminio de
Bernburg, en donde fue muerta en una cámara de gas…”
Es
de recalcar que en este terrible proceso Olga no perdió la esperanza,
mantuvo una determinante posición a la hora de enfrentar las más
crueles torturas y situaciones, organizando a la Mujeres presas en
torno a el mantenimiento de la salud y la higiene en medio de las
escalofriantes condiciones a las que eran sometidas, logra además
encontrar las mas creativas formas de mantener la moral de sus
compañeras logrando estudiar, informarse y educarse junto a ellas en la
situación geopolítica, histórica y social del mundo y de su Brasil
añorado.
La
vida de Olga Benario es un elevado ejemplo de la ética y de la fuerza
de los revolucionarios y las revolucionarias y de la obra necesaria de
todos y todas quienes consagramos nuestra vida por la redención de la
humanidad en tiempos de convulsión y en virtud de la consolidación del
Socialismo.