Argelia Laya:

¡Nunca me he dejado humillar, ni por mujer ni por negra!...

 

Argelia Mercedes Laya López nació en 1926 en Río Chico, Estado Miranda, Venezuela. Activista política, luchadora social y defensora de los derechos de la mujer. Nació en una hacienda de cacao, su padre fue montonero y estuvo varias veces en prisión; su madre integrante de la "Agrupación Cultural Femenina", le enseñó a defender la condición de ser mujeres y de ser negros.

Se graduó de Maestra en 1945, en Caracas; diez años más tarde terminó sus estudios en la carrera de Filosofía y Ciencias de la Comunicación. Participó activamente en la Federación Venezolana de Maestros y en la Junta Directiva de la Asociación de Periodistas y Escritores de La Guaira; fue Secretaria de Organización en la Unión Nacional de Mujeres y en la Legión de Mujeres Nacionalistas. Impartió clases en la División de Higiene Mental sin abandonar sus actividades políticas. 

En esa época de ejercicio docente y militancia política, vemos su enorme capacidad de entrega y dedicación a su lucha por un mundo mejor: luchó por frenar las injusticias, los maltratos y la denigración, defendió las ideas de igualdad y justicia, los derechos de las mujeres en la participación cultural y la capacitación, los derechos humanos y sociales. 

Ingresó al Partido Comunista de Venezuela y ayudó a organizar el Comité Femenino de la Junta Patriótica, ambos implicados en la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez. Fue una dictadura autoritaria e intolerante, que ilegalizó a la mayoría de los partidos políticos, persiguió, torturó y asesinó a los sospechosos de oposición al gobierno.

En 1958 después del derrocamiento del dictador, Argelia Laya ganó en las elecciones el puesto de Diputada; años después sería Concejal, así como Diputada al Congreso de la República. Se incorporó ala Unión de Mujeres Venezolanas, desde allí continuó su lucha por la defensa de los derechos humanos, de las mujeres, negras, indígenas y los minusválidos. Actuaba en actos políticos, daba conferencias, asistía a simposios, destacando siempre su condición conciliadora y tolerante hacia sus adversarios, pero poniendo énfasis en la condición de la mujer, la gran cantidad de analfabetas, sus bajos salarios: debían ser igualadas las condiciones entre hombres y mujeres.

Se sumó al Partido Comunista en la política de lucha armada, uniéndose al movimiento guerrillero y pasando a la clandestinidad. Recorrió las montañas de Lara, como "la Comandante Jacinta": durante seis años fabricó bombas molotov y empuñó un fusil; esta aguerrida mujer luchaba a diario contra la injusticia social.

Fue fundadora del Movimiento al Socialismo (MAS), una organización de lucha, separada del Partido Comunista, formada por obreros, campesinos, intelectuales de avanzada, para poner fin a la opresión imperialista. También fundó el Movimiento de Mujeres Socialistas, y la Coordinadora de Organizaciones no Gubernamentales de Mujeres (CONGM) en 1989.

Como educadora defendió el derecho de las mujeres a la educación, participando en el programa "Educando Para la Igualdad" donde estableció los principios para una educación por la paz, eliminando el sexismo en el proceso educativo, dando igualdad de oportunidades. En el área de los derechos sexuales y reproductivos, defendió el derecho de las mujeres a tener un embarazo seguro y a no ser excluidas del sistema educativo.

Valerosa activista política, incansable luchadora social, se entregó con pasión y ahínco a defender los derechos de la mujer trabajadora, la educación y la participación de la mujer en la política de su país. "Lucharemos por nuestros derechos y por los de nuestra patria, porque el problema de la igualdad de la mujer es el problema de la liberación de los pueblos".

Argelia Laya murió en 1997, dejándonos su ejemplo de coraje, de tenacidad y de solidaridad.

 

 

Fuente: http://mujeresquehacenlahistoria.blogspot.com/2009/07/siglo-xx-argelia-laya.html




Gustavo Machado Morales.

EL ÚLTIMO GENERAL

 Por: Miguel Azpurua.

 El 17 de julio de 1983 –a dos días de su cumpleaños Nº 85- fallece en Caracas, su ciudad natal, el doctor Gustavo Machado Morales. Hijo de Don Carlos Machado Romero y de Doña María Morales, ambos pertenecientes a lo más acomodado de la “godarría” capitalina; había nacido el 19 de julio de 1898. Disfrutó de una excelente educación y formación en el Colegio Católico Alemán, en el Nacional de Varones, graduándose de bachiller en Filosofía al presentar exámenes finales en la Universidad Central de Venezuela. El 1914 –centenario de la batalla de La Victoria- el joven Gustavo Machado actuó como “Orador de Orden” criticando a Gómez y su régimen, esto bastó para que se ordenara su captura; los hermanos Gavante -esbirros del Gobierno- lo detienen en las inmediaciones de la Plaza Bolívar. Pero su espíritu no hará otra cosa que templarse en las aberrantes situaciones que soportaban los presos, aherrojados y humillados por Nereo Pacheco –cabo de presos- y sus torturas enloquecedoras.

 

El general –como llamaban a Gustavo Machado- se estrenó como prisionero de La Rotunda, con grillos de 60 libras en los tobillos y su obligatoria pasantía, como preso de la dictadura gomecista, duró 15 meses. Allí se graduará de revolucionario y de enemigo de los caudillos, compartió la ergástula con Ramón Delgado Chalbaud, Casimiro Vegas, Juan Uslar, Zoilo Vidal y Jacinto Añez, entre muchos. Observó como el almirante Delgado formaba “Gobiernos” dentro de la cárcel, y pudo comprobar que cualquiera de ellos solo aspiraba a tumbar a Juan Vicente Gómez, para colocarse en el poder a fin disfrutar de sus prebendas, sin ocuparse de los problemas que acogotaban a Venezuela; con su secuencia de generales tras generales, en la Presidencia del país, que comenzó con el centauro José Antonio Páez.

 

No mas recobra la libertad comienza a conspirar Gustavo con los jóvenes oficiales del Ejército, el capitán José Rafael Pimentel y los hermanos Badaraco y Parra Entrena, y se complotan en enero de 1919, pero la insurgencia es delatada por el teniente Agustín Piñero y la mayoría fueron detenidos y brutalmente torturados y la cabeza de Gustavo Machado puesta a precio. Se oculta en haciendas de su familia hasta que se embarca con Pedro Zuloaga hacia Curazao, saliendo de un punto del litoral; el viaje costó 12 mil bolívares, una pequeña fortuna en aquellos tiempos. Sale casi inmediatamente hacia Estados Unidos, estudia en Harvard y Cambridge, hace de transcriptor en una tenería y se relaciona de manera muy especial con el férreo revolucionario y patriota puertorriqueño Pedro Alvizu Campos; su hermano mayor lo llama desde en Viejo Mundo y, cambia de ambiente, se marcha a París, allí retoma sus estudios de Derecho en La Sorbona; graduándose en 1924 en unión de Salvador de la Plaza y Pedro Zuloaga.

Regresa a América, ya es un miembro del Partido Comunista francés, se instala en Cuba, trabaja como abogado de la “Cane Corporation”; se relaciona con Julio Mella, Carlos Baliño, Juan Marinello y fundan el LADLA (Liga Antiimperialista de las Américas) y el Partido Comunista de Cuba en 1925. Gustavo es profesor de la Universidad Libre José Martí, pero el Gobierno de la isla, mandaba Gerardo Machado Morales –no tiene parentesco alguno con los Machado venezolanos-, lo obliga prácticamente a salir de Cuba. Ahora sus actividades serán en México, colabora con el general Lázaro Cárdenas en su lucha contra los “cristeros”; en la nación azteca crea el MAFUENIC (Manos Fuera de Nicaragua), visitando en 1928 el campamento del general Augusto César Sandino, allí se encontraba el intrépido coronel venezolano Carlos Aponte, amigo personal de Gustavo. Con Salvador de la Plaza y su hermano Eduardo Machado habían fundado el PRV (Partido Revolucionario Venezolano) en 1927, con sus periódicos “Libertad”, “El Libertador” y “El Bonete”.

El 8 de junio de 1929, conjuntamente con Rafael Simón Urbina y 39 hombres más, armados solo con machetes, toman el Fuerte Ámsterdam, en Curazao; se apoderan de la motonave “Maracaibo” y con las autoridades holandesas en calidad de rehenes, se enrumban hacia el puerto La Vela, en el estado Falcón; en llegando se traban en fieros combates contra las tropas del Gobierno. La odisea continuará por unos dos meses, luchando en las serranías corianas, hasta que el hambre, la sed, la falta de parque y la desorganización acaban con los expedicionarios; muchos mueren en la lucha, otros fueron a parar a las cárceles del dictador Juan Vicente Gómez; Machado y Urbina, consiguen llegar a Colombia, trasladados en un vehículo de los hermanos Smith.

Machado vuelve a Europa, regresando a Colombia en 1931, ese año, el 5 de marzo nace en Caracas el Partido Comunista de Venezuela. A la muerte del tirano de la Mulera, en diciembre de 1935, Gustavo Machado regresa al país, pero es descubierto, apresado y encerrado en barcos de guerra, hasta el 14 de febrero de 1936, cuando el pueblo de Caracas es masacrado por órdenes del general Eleazar López Contreras. Apenas sale pronuncia su famosa frase:-“Yo soy comunista”, en el Palacio Municipal de la capital, que sacudió los estamentos del “gomecismo” insepulto, pero en marzo de 1937 es detenido y expulsado hacia México, en unión de otros 47 “peligrosos comunistas”.

 

Volverá –una vez más- en 1944, a la lucha política y social. Pero necesario es abreviar –su vida intensa y extensa no se puede reseñar en pocas cuartillas-, en plena “Democracia”, es por enésima vez hecho preso por instrucciones expresas del entonces Presidente Rómulo Betancourt; pasará casi cinco años en el Cuartel San Carlos, siendo allanada su inmunidad parlamentaria – sin auto de detención, ni proceso alguno-, pisoteados sus derechos, siempre con la frente en alto sin claudicar en sus principios, ni sus compromisos con la revolución y el socialismo. A su salida de la mazmorra, 21 de mayo de 1968, tuvimos el honor de conocerlo en una charla que dictó en la Universidad Central.

Repetim
os: murió el 17 de julio de 1983, y fue indudablemente el último “doctor y general” que existió en Venezuela.

 
Fuente: http://corrientecomunistagm.blogspot.com/2008/04/

biografa-del-camarada-gustavo-machado.html




José Martí. El Apóstol de la Libertad de Cuba

 
Nació en La Habana el 28 de enero de 1853. Escritor, orador, diplomático, periodista, poeta, revolucionario, político. . . el Apóstol de la Libertad de Cuba.

Figura cumbre de la Historia Revolucionaria y de la literatura cubana, quien vivió una corta pero intensa vida.

A los 16 años por sus ideas revolucionarias fue condenado a seis años de prisión. Con la salud quebrantada, fue indultado y confinado en la isla de Pinos. Su pensamiento e ideas iluminaron la vida republicana de Cuba desde sus comienzos. Deportado a España en 1871, publicó El presidio político en Cuba, el primero de muchos folletos que abogaban por la independencia cubana de España y La República Española. Terminó su educación en la Universidad de Zaragoza; donde en 1874 se licenció en Derecho, Filosofía y Letras.

Años más tarde, vivió su destierro en Francia; En 1875 se trasladó a México donde se casó con Carmen Zayas Bazán, y en 1877 fue a Guatemala, donde enseñó por un tiempo en la Universidad Nacional. 

Volvió a Cuba en 1878 pero fue desterrado nuevamente en 1879 por sus continuas actividades revolucionarias.

Se trasladó a EE.UU. donde vivió entre 1881 y 1895 en Nueva York, ejerció el
periodismo y fundó en 1892 el Partido Revolucionario Cubano, del que fue elegido delegado para la organización de la lucha independentista. Fue ese año cuando fundó su diario, "Patria".

En 1895 en la isla de Santo Domingo redactó el Manifiesto de Montecristi, en el que predicó la guerra sin odio, y que firmó con el General Máximo Gómez Báez, el héroe de la independencia cubana.

Como escritor Martí fue un precursor del modernismo iberoamericano. Sus escrituras incluyen numerosos poemas, "Ismaelillo" (1882), "Versos sencillos" (1891) y "Versos libres" (1892), la novela "Amistad funesta" (1885) y otros ensayos.    

En 1889 fundó y dirigió la revista para niños "La edad de oro" donde publicó un texto sobre San Martín.

Se destacó por su estilo fluido, simple y sus vívidas imágenes personales. Sus Obras Completas, formadas por 73 volúmenes, se publicaron desde 1936 a 1953.

Su oratoria y espíritu incansable fue capaz de unir a los cubanos tanto del interior como del exterior de la Isla en la Gesta Libertadora que culminó con la Guerra de Independencia, comenzada con el grito de Baire dado por Antonio Maceo el 24 de febrero de 1895. Presionado por intrigas y comentarios de almas bajas, en los primeros meses de la guerra, se embarcó rumbo a Cuba. En la primera batalla en que participó, montado en un brioso caballo blanco, fue herido mortalmente. Su muerte ocurrió el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, en la provincia de Oriente. 

Para descubrir al Martí político tenemos que acudir a sus discursos dados a las comunidades cubanas radicadas en distintas ciudades de los Estados Unidos, México, las Antillas y América Central. Obras tales como La Edad de Oro, dedicada a los niños de América nos muestran al maestro de una nueva generación, esa generación que en uno de sus más destacados discursos, llamó, los pinos nuevos.

Es imprescindible destacar que la obra revolucionaria de esta figura heroica de NuestraAmerica, su invalorable legado ético en la lucha por la Independencia y la emancipación de los oprimidos, es base fundamental de la nueva Gesta revolucionaria cubana, nacida en 1959, la de Fidel Castro y todos los dignos hombres y mujeres que le acompañaron aquel 26 de Julio de 1953 en el decidido asalto al Moncada y en aquel glorioso desembarco del Buque Granma, batallas memorables de la Nueva Cuba, la CubaSocialista.



Simón Bolívar

El Libertador

 

Simón Bolívar nació en Caracas el 24 de julio de 1783. Es considerado como una figura incomparable dentro de la historia hispanoamericana y mundial, ya que tuvo el privilegio de ser un hombre de acción y pensamiento. Su acción política y militar marca la historia del Continente Sur desde el mar Caribe hasta la cordillera andina, desde el Orinoco hasta el Potosí.

Durante 20 años de actividad incesante, concibe y emprende el proceso de la independencia que va a dar lugar a la formación de naciones suramericanas, como lo son Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. No sólo comanda las acciones de una guerra difícil y empecinada contra el imperio español, sino que establece la plataforma y las instituciones para una nueva organización de toda Hispanoamérica.

Su visión libertadora estaba orientada hacia la unión del continente. De ello dan cuenta diversos documentos y escritos, de extraordinaria actualidad, en los cuales describe la realidad y las posibilidades futuras de nuestros países. La novedad y profundidad de su pensamiento estaban servidas por un excepcional don de expresión.

De todos los elevados títulos que recibió en vida (General de los Ejércitos, Jefe Supremo y Presidente de la República) el que más resaltó fue el de Libertador y, como tal, sigue vigente en lo más alto de la conciencia del mundo americano.

El contexto histórico y político de su época está enmarcado en una pequeña ciudad de mediana riqueza, denominada Caracas, que carecía de palacios y lujos excesivos y no sobrepasaba los 40.000 habitantes. Era una sociedad tradicional, jerarquizada rigurosamente, pero muy abierta al mundo y a las influencias extranjeras. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, se desarrolló notablemente la cultura de las clases altas. La música, la literatura, el arte, los modales refinados y la información sobre las novedades políticas de la época, influenciaron en gran medida la cultura y formación no sólo de Simón Bolívar, sino también de muchos otros hombres, precursores e iniciadores, a la postre, del proceso de independencia.

La infancia del Libertador estuvo marcada por la temprana muerte de sus padres, motivo por el cual quedó bajo la tutela de su abuelo Feliciano Palacios y de sus tíos maternos, junto a sus dos hermanas y a su hermano Juan Vicente. Huérfano, heredero de una considerable fortuna de grandes plantaciones, esclavitudes y casas, no tuvo una infancia feliz, ni una educación sistemática. Entre sus maestros ocasionales destacan hombres distinguidos como Simón Rodríguez y Andrés Bello.

En 1799, muerto su abuelo, sus tíos resuelven enviarlo a España a realizar estudios. Es su primera salida al exterior y la hace en un navío de vela que lo lleva al Caribe a través de México y La Habana, para finalmente llegar a Santoña, cerca de San Sebastián.

En Madrid, cuenta con la ayuda de sus tíos Esteban y Carlos Palacios, y muy especialmente del Marqués de Ustáriz, en cuya casa estuvo alojado por un tiempo.

Adquirió la educación propia de un joven de clase alta de la época: lenguas extranjeras, matemáticas, danzas, equitación e historia. Al conocer a María Teresa Rodríguez del Toro, se enamora apasionadamente y decide casarse con ella.

Viaja a las provincias vascongadas y realiza su primera y corta visita a París. El 26 de mayo de 1802, no cumplidos los 19 años, se casa con María Teresa en Madrid y regresa a Venezuela. Es allí cuando se desencadena la terrible desgracia que va a pesar intensamente sobre su destino. El 22 de enero de 1803, apenas ocho meses después de su matrimonio, muere en Caracas su esposa.

El carácter visionario

Abatido y desesperado por los hechos, decide volver a Europa en 1803, donde permanece pocos días en Madrid y luego se va a París. Permanecerá en Europa por tres años y medio, y en París se encuentra con su maestro Simón Rodríguez. Esta es una época decisiva para su formación intelectual y la orientación de su actividad futura.

Rodríguez encuentra a Bolívar abatido, atormentado por su drama personal y envuelto en una vida libertina llena de vicios y placeres. Es por ello que lo induce a leer las obras fundamentales de la literatura política y filosófica de la época, especialmente Montesquieu, Rousseau, Voltaire y los grandes enciclopedistas.  

Es tiempo de grandes novedades en el escenario de las ideas y la política. Napoleón Bonaparte emprende un conjunto de guerras, las cuales cambian el mapa político e histórico de la época. Igualmente, las ideas de la Revolución Francesa cobran especial vigencia, y es en ese lugar y momento histórico en que el joven Simón Bolívar busca su rumbo.

Viaja con su maestro Simón Rodríguez en planes de reflexión y descubrimiento. Ha llegado el momento de definir su decisión de consagrarse a luchas por la independencia de Hispanoamérica.

El 15 de agosto de 1805, en Roma y en presencia de Rodríguez, hace el juramento de consagrar su vida a esta empresa desmesurada que parecía imposible.

A fines de 1806 sale de Europa rumbo a los Estados Unidos. Entre enero y junio visita las principales ciudades de la flamante república y conoce de cerca personajes y testimonios de su lucha por la libertad. Regresa a Caracas en junio, donde se reintegra de nuevo a su vida de criollo, a su familia y sus haciendas, pero es evidente que no ha abandonado la decisión tomada en Roma. Se mezcla con algunos grupos que conspiran, particularmente a raíz de la invasión de España por Napoleón y de la creación en la Península de las Juntas de resistencia al usurpador extranjero.

En 1808 es confinado por estas actividades, junto con otros jóvenes distinguidos, a sus fincas del Tuy. Allí lo sorprende el 19 de abril de 1810 –proclamación de la Independencia de Venezuela-, cercano a cumplir los veintisiete años. A partir de este momento, comienza la vida pública de Bolívar.

La Junta de Caracas lo designa para presidir la misión que, junto con Luís López Méndez y Andrés Bello como secretario, se dirige a Londres para explicar la situación y buscar apoyo del gobierno británico. Es una empresa difícil por la equívoca situación oficial de la Junta, que aparece como defensora del Rey legítimo contra la usurpación francesa, a lo que se añade la cooperación de las fuerzas inglesas en la resistencia española. Es la primera vez que Venezuela actúa por su cuenta ante una potencia extranjera y logra algo importante para el momento, la comprensión del Gabinete de Londres y diversos contactos con personajes influyentes.

También se encuentra por primera vez con Francisco de Miranda, a quien incita a regresar a Venezuela. Ya en Caracas, y junto con Miranda y otros patriotas, coopera en las actividades de la Sociedad Patriótica, que es el centro más activo de propaganda de las ideas de independencia y república.

El 3 de julio de 1811 pronuncia como uno de los líderes de la Sociedad Patriótica su primer discurso político. Se incorpora con el grado de Coronel a las fuerzas que dirige el general Miranda contra la insurrección que ha surgido en Valencia (julio-agosto, 1811).

Se trata de una época de intensa actividad. Estando en Caracas cuando ocurre el terremoto de 1812, pronuncia las temerarias palabras de la plaza de San Jacinto: "Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca". Es designado con el grado de Coronel Comandante político militar de la plaza de Puerto Cabello, en la organización que ordena Miranda para enfrentar la ofensiva del Capitán de Fragata Domingo de Monteverde. Por causa de una traición, se pierde la fortaleza. Este inesperado fracaso contribuye a la ruina de la Primera República.

En la profunda confusión que sigue a la capitulación de Miranda, concurre con otros compañeros de armas a detenerlo en La Guaira. El Precursor conoce una larga prisión y muere. Después de un mes de difícil y amenazada situación, Bolívar logra salir a Curazao el 27 de agosto de 1812, y en octubre se traslada a Cartagena de Indias.

Es a partir de allí cuando Bolívar comienza a revelar su verdadera dimensión humana. Así, declara sus dos grandes propósitos: "Liberar a Nueva Granada de la suerte de Venezuela y redimir a ésta de la que padece…".

 Las luchas del Libertador

Bolívar se dirige al Congreso neogranadino ofreciendo sus servicios y lanza el primero de sus grandes documentos políticos, el famoso Manifiesto de Cartagena. En éste describe las causas de la derrota de la Primera República y establece las bases de su pensamiento y acción. La causa primordial de la derrota radicó en la contradicción insoluble entre la realidad social y la fatal adopción del sistema tolerante; así como en la estructura federal que él juzgaba débil e impotente para enfrentar los males y asumir la Independencia. Alerta a la amenazada Nueva Granada sobre "…los escollos que han hecho sucumbir a Venezuela…" y en un arranque de atrevida visión global propone como "…medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada, la reconquista de Caracas...".

Asoma por primera vez conceptos que van a convertirse luego en convicciones fundamentales de Bolívar: la necesidad de un gobierno centralizado y fuerte, la hostilidad hacia los ideólogos partidarios de instituciones imprácticas e inadecuadas, la necesidad de la estrecha unión entre la Nueva Granada y Venezuela, y la concepción de la independencia como un proyecto continental.

En 1812 entra en acción militar al servicio de la Nueva Granada. En su posición de Comandante de la población de Barranca (pueblo en la margen izquierda del río Magdalena) llevó a cabo una acción contra la posición fortificada de Tenerife, la cual fue tomada el 23 de diciembre.

El 8 de enero de 1813 entra victorioso en Ocaña. Persiste en su objetivo de invadir Venezuela y finalmente obtiene autorización el 7 de mayo de 1813 para iniciar la Campaña Admirable, que arranca el 14. En tres meses de operaciones despliega sus condiciones de jefe militar: la rapidez de decisión, la celeridad de los movimientos y la energía sin desfallecimiento para decidir y para actuar.

Es entonces cuando lanza la Proclama de Guerra a Muerte en Trujillo, el 15 de junio, en una tentativa extrema de dar un sentido nacional a la guerra, separando definitivamente a los venezolanos de los españoles.

Comprende la necesidad fundamental de hacer de la Independencia una causa popular y terminar con lo que hasta entonces era más una lucha destructiva entre venezolanos que el esfuerzo de un país por liberarse de una dominación extranjera. De hecho, el grueso de las fuerzas contra las cuales había que luchar estaba constituido por hijos de Venezuela.

En agosto entra en Caracas como General victorioso y jefe de la nueva situación política. Es ya el Capitán General de los Ejércitos de Nueva Granada y Venezuela. La Municipalidad le da el título de Libertador en octubre de ese año y el empleo de Capitán General, equivalente a General en Jefe.

Durante 1814 Bolívar enfrenta un año de terribles pruebas y de inmensas dificultades que lo hacen abandonar finalmente a Caracas y emigrar hacia el Oriente del país, seguido por una gran parte de la población. Esa heroica e infortunada tentativa concluye cuando Bolívar desde Carúpano sale casi sólo para Cartagena, dejando algunas fuerzas dispersas y mal avenidas que no tienen esperanza de victoria.

Con las reliquias del ejército que ha logrado llevar Urdaneta hasta Nueva Granada, el Libertador lucha de nuevo a las órdenes del Gobierno neogranadino. En ocho meses de actividad sin tregua libera a Bogotá, baja por el Magdalena y llega a Cartagena donde le niegan la ayuda que pide para marchar a libertar a Venezuela. Las rivalidades y celos obstaculizan la acción.

El 8 de mayo de 1815 se embarca para Jamaica en busca de auxilios para emprender una nueva campaña. En Kingston, el 6 de septiembre, publica uno de los más singulares documentos de la historia y del pensamiento de Hispanoamérica, la Carta de Jamaica. En esa carta describe el más completo y deslumbrante panorama de la situación y el futuro del continente. Revela un conocimiento notable de los diferentes aspectos del conjunto de los pueblos americanos, señala sus características propias con aguda percepción y se lanza a trazar las posibilidades de futuro de los distintos países con previsión profética.

Considera que el destino continental "…se ha fijado irrevocablemente…", y que, con distinta suerte y cambiantes circunstancias, "…está el Nuevo Mundo entero, conmovido y armado para su defensa…".

Describe el triunfo de las armas argentinas en el Alto Perú, dice que Chile: "…está lidiando contra sus enemigos(…), que "la Nueva Granada que es el corazón de la América obedece a un Gobierno General y Quito es adicto a la causa de la Independencia(…)en cuanto a la heroica y desdichada Venezuela, sus acontecimientos han sido tan rápidos y sus devastaciones tales que casi la han reducido a una absoluta indigencia, los hombres han sido exterminados pero los que viven combaten con furor en los campos y en los pueblos internos…".

Del mismo modo, describe la situación política de cada uno de los países americanos y señala sus proyecciones futuras en cuanto a la Independencia. Espera persuadir al resto de Europa de ayudar a la causa americana en beneficio de sus propios intereses comerciales y en bien del equilibrio internacional. Analiza el pasado histórico, la situación de pasividad de la sociedad del Nuevo Mundo y señala que "…la América no estaba preparada para desprenderse de la Metrópoli, como súbitamente sucedió, por el efecto de las ilegítimas cesiones de Bayona…".

Advierte de nuevo lo inadecuado de las instituciones liberales y federales a la realidad social y la ruina que este desacuerdo ha provocado. Es entonces cuando pasa a señalar las vastas posibilidades del futuro. No cree posible formar del conjunto "…la más grande nación del mundo…": muchas son las diferencias y dificultades materiales para integrarse en forma total. Señala entonces la posibilidad de que se formen un conjunto de Estados que podrían ser: México, la América Central, donde podría crearse un gran centro mundial; y la Nueva Granada unida a Venezuela con el nombre de Colombia. Anuncia la anarquía argentina y prevé la dominación de los militares. Anuncia para Chile la posibilidad real de una República.

Después de analizar las dificultades de una vasta federación, señala las posibilidades de formar formas diversas y locales de gobierno y afirma para concluir: "Yo diré a usted lo que puede ponernos en actitud de expulsar a los españoles y de fundar un gobierno libre, es la unión".

Muy pronto pasa a Haití, donde se reúne con numerosos jefes venidos de la derrota. Consigue el apoyo generoso del gobernante del Sur de Haití, Alejandro Petión, para preparar una nueva campaña. Allí se le suma de un modo decisivo, con barcos y dinero, el armador de Curazao, Luís Brión. Con la experiencia acumulada en la larga e infortunada lucha, con una visión más completa del problema social, que se agudiza con lo que ha sido el pasado de Haití y con la insistencia de Petión en la necesidad de justicia para los negros, concibe una acción de más contenido popular y revolucionario que pueda lograr el apoyo de las masas. Mantiene intransigentemente la necesidad de la jefatura única. No va a ser fácil hacer reconocer la suya: hay reservas y hasta rivalidades abiertas de parte de Mariño y algún otro jefe oriental.

El 31 de marzo de 1816 zarpa en la llamada Expedición de Los Cayos, que fracasa luego de incursionar por Margarita, Carúpano y Ocumare. El 18 de diciembre de 1816 se embarca finalmente en la segunda expedición, llamada de Jacmel por haber salido de ese puerto. Igual que había ocurrido en la anterior, en esta final y definitiva tentativa para crear una sólida base de operaciones y un gobierno estable en tierra firme, Bolívar tropezará con serias dificultades. El ejército expedicionario español del general Pablo Morillo, llegado en mayo de 1815, había dominado casi todo el territorio venezolano y sometido también a la Nueva Granada hacia mediados de 1816.

Sólo en la isla de Margarita, en diversos lugares del Oriente y en los llanos de Apure y Casanare se mantenía la resistencia patriótica; el núcleo más importante era el de las fuerzas que habían desembarcado con Bolívar en Ocumare de la Costa y que a fines de 1816 y comienzos de 1817, bajo la jefatura del General Manuel Piar, se aprestaban a libertar a Guayana. No existe unidad de mando. Ante esa situación, Bolívar debe resolver previamente cuestiones fundamentales y, antes que todo, el reconocimiento eficaz de su jefatura suprema. Al mismo tiempo, para acallar celos y suspicacias, anuncia clara y oportunamente su propósito de convocar un Congreso para organizar la República y debe, por fruto de las lecciones del pasado y de lo que ha visto en Haití, profundizar el contenido social del movimiento por la Independencia.

Todo esto lo anuncia solemnemente desde Margarita. Con su tenacidad, su aprovechamiento de las circunstancias y la ayuda decisiva de varios jefes, principalmente de Piar en Guayana y de Páez en las llanuras de Occidente, logra cambiar la situación y darle un nuevo empuje a la lucha.

Prepara planes de campaña, organiza el ejército, intenta operaciones sobre el centro y se preocupa por darle profundidad y contenido a la revolución. Inicia la publicación del Correo del Orinoco en Angostura, el cual se convierte en la conciencia doctrinaria de aquella larga lucha y en el mejor instrumento de propaganda y prestigio intelectual. Convoca entonces un Congreso para darle una nueva y definitiva organización al Estado, que todavía disputa su derecho a existir en los campos de batalla.

En febrero de 1819 se instala el Congreso. Ante él, en momento de hacer el simbólico y ejemplar gesto de renunciar al mando, pronuncia el más importante de sus documentos políticos: el Discurso de Angostura. Allí, se describe un panorama sincero de la situación política del país y de las perspectivas hacia el futuro. Alerta contra la imitación de instituciones tomadas de otros pueblos de historia y composición histórica diferentes al nuestro. Señala como una necesidad la unión con la Nueva Granada y la creación de Colombia. Pide un orden de legalidad y justicia, pero alerta contra la anarquía y el exceso ideológico. Exige la libertad de los esclavos y la garantía de la igualdad.

Luego de constituir el Estado con sus respectivas autoridades, de ser elegido Presidente y de presentar un proyecto de constitución, parte para Apure. Así, sorpresivamente inicia la campaña que a través de Los Andes, lo llevará a enfrentar las tropas que había dejado Morillo en el virreinato y a derrotarlas decisivamente en Bogotá el 7 de agosto de 1819.

Al libertar la Nueva Granada construye la base para la realización de vastos planes, nunca abandonados, como la liberación de Venezuela y la Campaña del Sur que sirvan a la independencia de los territorios que se extienden hasta la linde del Virreinato del Perú.

El 17 de diciembre proclama en Angostura la República de Colombia y es elegido Presidente. Con el inmenso prestigio y los recursos que le ha dado la victoria de Boyacá, se desplaza incesantemente para organizar política y militarmente la nueva situación. Asimismo, convoca un Congreso en el Rosario de Cúcuta para la organización constitucional del nuevo mando. La nueva situación se refleja en la firma de los tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra con las autoridades españolas, que lo colocan nacional e internacionalmente en una posición de poder y prestigio.

Cuando cesa el armisticio, Morillo ha regresado a la Península y queda al mando de las tropas realistas el Mariscal Miguel de La Torre. Bolívar organiza cuidadosamente la campaña final en Venezuela. Concentra sus fuerzas en San Carlos y el 24 de junio de 1821, obtiene en la Sabana de Carabobo, la rápida y definitiva victoria que sella la independencia de Venezuela.

Las semillas de anarquía rebrotan. En el Congreso de Cúcuta, aparece nuevamente el propósito de los ideólogos liberales de crear una federación débil y casi nominal. A la vez, existen porciones de territorio aún bajo dominio de fuerzas españolas.

El Congreso elige a Bolívar Presidente de Colombia, y Vicepresidente al General Francisco de Paula Santander. Venezuela, al igual que otros países, quedaba dividida en departamentos no vinculados los unos con los otros, que dependían directamente de la capital en Bogotá. En la capital quedaba Santander en el ejercicio de las atribuciones ejecutivas; mientras que Bolívar como Presidente en Campaña, revestido de todos los poderes especiales para ella, se dirigía al Sur.

Esta campaña la va a emprender inmediatamente después de Carabobo. No lo acompañarán los grandes jefes que se han distinguido en la guerra de Venezuela, sino hombres nuevos o menos conocidos hasta entonces.

Va a penetrar en la parte central de la costa pacífica y de los Andes, en una realidad geográfica y social muy diferente.

A Bolívar se le veía como un peligroso revolucionario, representante de una rebelión popular y de formas bárbaras y elementales de poder. Para estas extrañas y nuevas circunstancias cuenta con la oportuna colaboración de un hombre excepcional: Antonio José de Sucre.

El 24 de mayo de 1822 Sucre logra una victoria decisiva en la batalla de Pichincha, y luego Bolívar con gesto audaz y previsivo anexa a Guayaquil.

Surge por entonces la comparación con la figura libertadora del Cono Sur: José de San Martín. Bolívar y San Martín reflejaban fuerzas muy diferentes, aun más, dos concepciones totalmente incompatibles. San Martín veía con temor la amenaza de una revolución social en aquellas tierras y favorecía una forma de independencia negociada con España, que pudiera llegar a conservar la forma monárquica. Mientras que Bolívar representaba una revolución democrática que proclamaba la República, la libertad y la igualdad.

En su avance a través de los Andes, derrota en las pampas de Junín, el 6 de agosto de 1824, al ejército de operaciones de la sierra que manda el General español José de Canterac. Esta acción debilita y pone a la defensiva al hasta entonces victorioso Ejército Real del Perú.

De este modo, Bolívar entra de lleno en una nueva realidad de la política continental. Se hace sentir su presencia en las fronteras de los grandes Estados del sur: Brasil, Argentina, Chile, Paraguay. La dinámica de la acción política lo lleva a una concepción política para el continente entero. Dentro de tal situación lo que se plantea no es tan sólo la independencia del Perú, sino de toda la América del Sur.

En ese entonces, Bolívar concibe la formación de una nueva unidad política por medio de la confederación de un grupo de países americanos que comprenda a México, Centro América, Colombia, Perú, el Alto Perú (que pronto sería Bolivia), y Chile. Así pretende construir una nueva concentración de poder en el mundo y contrapesar la amenaza de la Santa Alianza en Europa y los nuevos y crecientes centros de poderío que se anuncian para el futuro en Estados Unidos y Brasil. Para esto convoca desde Lima, el 7 de diciembre de 1824, el Congreso de Panamá que se reunirá en 1826.

Es aquel el momento de la culminación de Bolívar. Marcha al Alto Perú y en un desfile triunfal dicta decretos con profundo contenido político y social, elimina de un plumazo la centenaria servidumbre de los indígenas y crea a Bolivia. Piensa por un momento llegar hasta el Río de La Plata, de donde lo invitan a intervenir como pacificador en las pugnas que enfrentan a Brasil, Uruguay, Argentina, y poner término así a la tiranía de Gaspar Rodríguez de Francia en el Paraguay. Bolivia, el nuevo Estado que llevará su nombre y que será presidido por el Mariscal de Ayacucho, le pide la formulación de un proyecto de constitución.

Por esta vía se proponía lograr una Confederación de los nuevos Estados libertados por él, desde Colombia hasta el Perú y Bolivia, con un presidente vitalicio, que sería él, para asegurar la unidad de dirección y de propósitos, y vicepresidentes locales que dirigieran con sus respectivos Congresos la administración de cada nación.

Los últimos años: 
el separatismo y la oposición a Bolívar 


Los hombres que alcanzan el poder local a la sombra de la guerra sienten la autoridad de Bolívar como un estorbo. Las primeras y más alarmantes señales de resquebrajamiento aparecen en su nativa Venezuela en el año en que el Congreso de Panamá debía marcar la consolidación de sus ideales. Los descontentos con la unión colombiana rodean a Páez, cuya autoridad ha crecido de manera avasalladora en Venezuela, y quien aprovecha un incidente surgido en Bogotá para llevar la situación a un grave punto de ruptura y desconocimiento.

En la Nueva Granada se ha ido formando un nuevo núcleo de resistencia antibolivariana en torno al Presidente Santander. Están en contra del sistema de la constitución boliviana y al mismo tiempo esperan que Bolívar aplaste la insubordinación de Páez en Venezuela. Bolívar, que había soñado con la posibilidad de retirarse después de completada la etapa militar de la Independencia, se encuentra más atado que nunca a la dura obligación de defender su obra. Regresa a Bogotá donde encuentra abiertas señales de división y discordia, y vuelve a Venezuela después de cinco años de ausencia. Será la última visita a su tierra natal. Logra apaciguar, temporalmente, a Páez y obtiene el disgusto de Bogotá.

Allí se inicia la etapa final de su vida, la más trágica e ingrata, en la que verá inexorablemente avanzar la destrucción del gran propósito que lo había movido y en la que tendrá que enfrentarse en muchas formas a hombres que le debían su libertad y que invocaban contra él los mismos principios por los que él había luchado toda su vida. Ante el clamor por la reforma de la Constitución, convoca una Convención en Ocaña en 1828.

Disuelta la Convención, que no logra la reconciliación, y enfrentado abierta y solapadamente por los seguidores de Santander, regresa a Bogotá para asumir la dictadura. Decreta un estatuto con el propósito de defender la estructura política, pero a la postre eso permite que lo acusen de reaccionario.

El 25 de septiembre de 1828 están a punto de asesinarlo en el Palacio de Gobierno. Los que lo recuerdan en esa hora lo pintan perplejo y dolorido. Ha envejecido prematuramente.

Entretanto, en el Perú la reacción se ha alzado en contra de él; amenazan a Bolivia, y José de La Mar, con fuerzas armadas, provoca un pronunciamiento separatista en Guayaquil. Estos hechos hacen que Bolívar se ponga de nuevo a la cabeza de las tropas y se dirija a Guayaquil. La Mar es derrocado, y Bolívar logra con Agustín Gamarra un armisticio que restablece la paz.

Paralelamente, desde el Consejo de Gobierno de Bogotá ha circulado la idea de establecer una monarquía en Colombia, como solución a los insolubles problemas de inestabilidad. Bolívar, que ha manifestado en varias oportunidades su voluntad de separarse de toda autoridad, no patrocina la idea, pero el rumor mal intencionado aprovecha la coyuntura para atribuirle la intención de coronarse.

Para el año de 1830 se ha convocado un Congreso Constituyente en Bogotá para decidir sobre el porvenir de la República. Bolívar aparece dispuesto a no continuar en el poder y a no intervenir en las decisiones de la Asamblea. El Mariscal Sucre preside la reunión y, al parecer, es el favorito de Bolívar para que sea su sucesor. Pero las resistencias locales no hacen posible esta solución.

Pese a todo, Bolívar renuncia ante el Congreso y se retira a Cartagena. Allí, el 10 de julio, se entera de la terrible muerte de Sucre, en Berruecos. La última esperanza ha desaparecido. El Congreso reunido en Venezuela, bajo la tutela de Páez, proclama la separación definitiva de la Gran Colombia. En los debates se le injuria y maltrata sin el menor respeto, así como de otras partes se le pide afanosamente que retome el poder. Sin embargo, su decisión definitiva está tomada. Escribe cartas y documentos que reflejan dolorosamente su amargura y desengaño. Considera marcharse a Europa a cuidar de su salud, pero no lo podrá lograr.

El 1º de diciembre se encuentra en Santa Marta; el 6 se traslada a la quinta San Pedro Alejandrino, donde permanece por varios días padeciendo de una dolorosa enfermedad; entonces hace el testamento, disponiendo de los escasos bienes que le quedan. Lanza su última proclama y muere el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad.

En 1842 sus restos fueron trasladados y sepultados en la capilla de la familia Bolívar en la Catedral de Caracas. Más tarde, el 28 de octubre de 1876, fueron inhumados en el Panteón Nacional.

 

Fuente: http://www.une.edu.ve/kids/Bolivar.htm



FABRICIO OJEDA 1929-1966

Periodista y guerrillero venezolano nacido en Boconó el día 6 de febrero de 1929 y asesinado en Caracas, en los calabozos del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas el 21 de junio de 1966.

Periodista de La Calle, El Heraldo y El Nacional, representando a la Unión Republicana Democrática URD, alcanzó gran protagonismo en 1958 como Presidente de la Junta Patriótica que logró terminar política y militarmente con la dictadura que el teniente coronel Marcos Pérez Jiménez había establecido en Venezuela al asumir la Presidencia de la República en diciembre de 1952, y que supuso su derrocamiento por parte de las Fuerzas Armadas y su huida en el avión Vaca Sagrada hacia la República Dominicana el 23 de enero de 1958. Fabricio Ojeda realizó entonces la primera alocución pública tras producirse el vacío de poder, llamando a la tranquilidad patriótica: «Este no es el momento de la venganza.»

 
Tres días antes, el 20 de enero de 1958, ya se había producido el «pacto de Nueva York» [en presencia de Maurice Bergbaum, jefe de Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos del Norte de América] entre Rómulo Betancourt (de la socialdemócrata Acción Democrática AD), Rafael Caldera (del socialcristiano Comité de Organización Política Electoral Independiente COPEI) y Jóvito Villalba (de la nacionalista Unión Republicana Democrática URD), por el que los representantes de estos tres partidos sellaban su solidaridad frente a la tiranía militar de Pérez Jiménez, pero marginando, de paso, al también opositor Partido Comunista de Venezuela. Acuerdo reafirmado el 31 de octubre de 1958 en «PuntoFijo» –nombre de la residencia de Rafael Caldera– cuando se comprometieron a respetar el resultado electoral y establecer un gobierno de unidad nacional (segundo pacto del que expresamente se orilló al Partido Comunista de Venezuela, pese a que había formado parte de la Junta Patriótica).

 
En las elecciones generales de 1958, de las que resultó elegido presidente Rómulo Betancourt (1959-1964), fue elegido Fabricio Ojeda diputado, de la URD, al Congreso Nacional, por el Distrito Federal. Se cumplió el pacto de Punto Fijo, el gabinete Betancourt lo formaron adecos, copeyanos y urredistas, y el tripartito se repartió entre su militancia cargos y gobernaciones... hasta que la URD se retiró del gobierno y del pacto en 1962, año en el que surgen las primeras guerrillas organizadas de Venezuela en el siglo XX, inspiradas por el ejemplo triunfante de la Revolución Cubana. Fabricio Ojeda, maestro, periodista y diputado, estudioso de la independencia de Cuba y admirador de la Revolución Cubana (que conoció directamente en sus primeros meses, al residir un tiempo en Cuba en 1960), “renunció a sus cargos en 1962, decidido a “continuar la lucha revolucionaria para la liberación de Venezuela, para el bienestar del pueblo, para la redención de los humildes” y se unió a las guerrilla, ya que estaba consciente de la necesidad de “un cambio de fondo para que Venezuela recobrara su perfil de nación soberana [...], para liberar al trabajador de la miseria, la ignorancia y la explotación; para poner la enseñanza, la técnica y la ciencia al alcance del pueblo” y de que nada de esto sería posible siendo un país dependiente de capital extranjero tal es el caso de Venezuela, sino a través de la acción revolucionaria que concluya  con la conquista del poder político por parte del pueblo, dispuesto a dar su vida por acabar con la depravación y la traición a la que nos tenía sometidos el gobierno de turno, dejando nuestras riquezas en manos de transnacionales extranjeras”. Este pequeño extracto estriado de su carta de renuncia al parlamento, es el mas grande ejemplo de  amor al pueblo y a la causa revolucionaria, se debe considerar este gran ejemplo del camarada Fabricio Ojeda en todos las organizaciones que tienen como objetivo, la conquista del poder político para la construcción de un mundo distintos donde no existan explotadores ni explotados, opresores ni oprimidos.......    

 
Ese mismo año de 1962 apareció publicado en La Habana su libro Presencia revolucionaria de Martí. Se hizo famosa su carta de renuncia como diputado, de 30 de junio de 1962.
Fabricio Ojeda fue uno de los fundadores de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional FALN, constituidas formalmente el 1º de enero de 1963 (al agruparse el Frente José Leonardo Chirinos –Douglas Bravo, Elías Manuitt Camero–, el Movimiento 2 de Junio –comandante Manuel Ponte Rodríguez, capitán Pedro Medina Silva–, la Unión Cívico Militar –teniente coronel Juan de Dios Moncada Vidal, comandante Manuel Azuaje–, el Movimiento 4 de Mayo –capitán Jesús Teodoro Molina, comandante Pedro Vargas Castellón– y el Comando Nacional de Guerrilla). En las guerrillas llegó a obtener el grado de comandante y presidió el Frente de Liberación Nacional FLN en el distrito Argimiro Gabaldón. Detenido fue sentenciado por un Consejo de Guerra a 18 años de presidio por Rebelión Militar. Pero recluido en la cárcel de Trujillo logró fugarse en compañía de otros compañeros. Apresado de nuevo en junio de 1966 en Caracas, fue asesinado cuatro días después (aunque en la versión oficial se aseguró suicidio). En febrero de 1967 apareció en La Habana el primer número de la revista 
Pensamiento Crítico, que se convirtió en aquellos años en uno de los instrumentos doctrinales en la expansión de la revolución latinoamericana, y los responsables de la agitprop (Agitación y Propaganda) cubana escogieron sendos textos de guerrilleros muertos el año anterior (el sacerdote guerrillero colombiano Camilo Torres Restrepo en febrero de 1966, y el periodista guerrillero venezolano Fabricio Ojeda en junio de 1966) para inaugurar aquella significativa revista. Así se le presentaba entonces: «Fabricio Ojeda. Apareció en la vida política nacional venezolana como presidente de la Junta Patriótica que derrocó a Pérez Jiménez en 1958. Fue diputado de la URD en las elecciones de ese mismo año. Vino a Cuba en 1960 y permaneció algún tiempo entre nosotros. Se incorporó al movimiento guerrillero en 1962, siendo detenido pocos meses después de haberlo hecho. Posteriormente se fugó de la cárcel. Murió en julio de 1966, asesinado por miembros de los cuerpos represivos del régimen de Raúl Leoni. Ostentaba, al morir, el cargo de Presidente de la Comandancia FLN-FALN.» (Pensamiento Crítico, La Habana, nº 1, febrero de 1967, pág. 158.) El 16 de abril de 1967 un suplemento especial de la revista Tricontinental publicaba el famoso mensaje de Ernesto Che Guevara (que organizaba entonces en secreto la guerrilla en Bolivia): «Crear dos, tres... muchos Viet-Nam, es la consigna», en el que puede leerse: «En el marco de esa lucha de alcance continental, las que actualmente se sostienen en forma activa son sólo episodios, pero ya han dado los mártires que figurarán en la historia americana como entregando su cuota de sangre necesaria en esta última etapa de la lucha por la libertad plena del hombre. Allí figurarán los nombres del Comandante Turcios Lima, del cura Camilo Torres, del Comandante Fabricio Ojeda, de los Comandantes Lobatón y Luis de la Puente Uceda, figuras principalísimas en los movimientos revolucionarios de Guatemala, Colombia, Venezuela y Perú.» pues: «Reconocen la veraz cobertura informativa del diario durante el frustrado golpe.



OLGA BENARIO

“...Desde que me enteré, querida, como es la fuerza de voluntad, sobre todo si emana de fuentes como la nuestra, es inmensa. Lucho y luché, por lo justo, por lo bueno y lo mejor del mundo. Te prometo que ahora, para decir adiós, hasta el último minuto no tendrás nada de que avergonzarte de mí. Queridos, quiero que me entiendan bien: que me prepare para la muerte no significa que me estoy rindiendo, pero sabré cómo luchar contra ella cuando llegue. Pero, sin embargo, todavía pueden pasar tantas cosas...Hasta el último momento me mantendré fuerte y sintiéndome como la vida…”

Fragmento de la carta que Olga Benario, manda a su hija y esposo; antes de ser asesinada.


Olga Gutmann Benario, Revolucionaria militante del Socialismo Internacionalista, ejemplo de las mujeres y hombres que sueñan con salvar a la humanidad de la canalla capitalista.

 Nació en Alemania el 12 de Febrero de 1908, en plena avanzada nazi. Sensibilizada por la labor caritativa de su Padre Leo Benario y contrariada por la estéril vida pequeño burguesa que lleva su madre, Eugenie Benario, crece  en tiempos de guerra, hambre y represión, como mujer y revolucionaria.

 Como típica familia de clase media intentan vivir “tranquilamente” en medio del fuerte clima político que vivía Alemania, producto de la caída de la monarquía y de la instauración de un régimen formalmente republicano conocido como la República de Weimar. Renuente a esto: “…el nacionalismo alemán jamás aceptó este régimen al que consideraba un producto de la traición surgida después del vergonzoso Tratado de Versalles, tampoco aceptó esto la extrema izquierda, que pulverizada políticamente después del Levantamiento Espartaquista de 1919 y la muerte de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, deseaba fervientemente una alianza política entre una Alemania Comunista y la Unión Soviética.”

 Olga atraída por el movimiento comunista, en pugna con los pactos y el proyecto fascista, inicia su militancia desde muy joven en la Liga Juvenil Comunista con apenas 15 años de Edad. Valiente y atrevida va ganando espacios en la apasionada batalla de Ideas y en la determinante praxis revolucionaria. En medio de fuertes luchas callejeras originadas por las confrontaciones entre los piquetes de soldados nazis y los revolucionarios comunistas, en el barrio de Kreuzberg, Olga es hecha presa junto a su compañero Otto Braun, quienes lideraban para el momento al movimiento juvenil revolucionario, siendo acusados de alta traición a la Patria.

 La convulsión que causa el hecho de que la joven hija del abogado Benario  esté presa, hace que con rapidez se tramite su libertad. Sin embargo Otto continúa recluido, razón por la cual el partido Comunista adelanta un plan para tomar la cárcel y rescatarlo. Olga lleva la dirección del operativo y junto a otros compañeros de militancia, irrumpe a punta de pistola en la cárcel de Moabit, un céntrico distrito berlinés, rescatando de la “justicia burguesa” a su novio y camarada. Esta acción impecable finalizó con la fugaespectacular de ambos a la Unión Soviética.

 Con su llegada a la URSS, icono de la Revolución mundial, Olga se adapta con facilidad, logrando escalar rápidamente en la dirección de la Internacional Comunista demostrando sus habilidades militares, ideológicas y políticas, trabajando como instructora de la sección juvenil del Komintern. Su condición de destacada dirigente, incluso como oficial del Ejército Rojo, determina su separación con Braun, luego en 1931 estuvo casada por breve tiempo con el oficial ruso B. P. Nikitin.

 En el mapa internacional crece el movimiento comunista liderado por la Unión Soviética consolidándose en la formación del partido en distintos lugares del mundo, incluso en el Sur de América.

 En este contexto Olga viaja a Brasil en 1934, por determinación de la Internacional Comunista, para apoyar al Partido Comunista de Brasil en la preparación de una Revolución.  Fue enviada desde Leningrado, junto con Luís Carlos Prestes.

 
“...En esa época, Moscú creó en Montevideo, Uruguay, el Secretariado Latinoamericano que operaba clandestinamente y quería aproximar a todas las organizaciones comunistas de América Latina con Moscú. Olga y Prestes eran apoyados financieramente y logísticamente a través de esta organización...”

“...Prestes había asombrado al mundo recorriendo de 1924 a 1926, con su columna de 1500 hombres, más de 25 000 kilómetros de la vasta geografía del Brasil. En ese gigantesco país […] el caballero andante brasileño consiguió poner en jaque al gobierno de Artur da Silva Bernardes durante más de dos años, hasta que la realidad del desgaste militar le aconsejó detener las andanzas de su aguerrida columna. Ordenó entonces el repliegue y cruzó con sus hombres la frontera con Bolivia.

Después del exilio boliviano, pasó unos años en Argentina, donde se acercó a las ideas comunistas, aprovechando la lectura para desarrollar sus criterios y unirse luego al Komintern, con sede regional en Buenos Aires.

Dispuesto a conocer por si mismo la meca del proletariado mundial, viaja con su madre y hermana siendo recibido como el líder legendario de la Brasil pujante y revolucionaria que seria  liberada por fin de las elites burguesas y del hambre causada por éstas. 

El brasilero Luis Carlos Prestes, que desde 1931 estaba  ya instalado en la Unión Soviética es finalmente incorporado en 1934 entre los cuadros del Partido Comunista Brasilero (PCB), por recomendación del Partido Comunista de la Unión Soviética. Fue elegido miembro de la comisión ejecutiva de la Internacional Comunista y vuelve a Brasil, vía Nueva York, como clandestino, en diciembre del mismo año acompañado por Olga Benario, quien como líder destacada militar y políticamente es responsabilizada de su seguridad. Ambos inician el viaje haciéndose pasar por marido y mujer siendo su objetivo el de liderar una revolución armada con apoyo de Moscú.

“...Prestes y Olga llegan a Brasil con documentos falsos en abril de 1935. Prestes se encuentra con la recién creada Alianza Nacional Libertadora, un frente político comunista de carácter antifascista. Este movimiento se contraponía contra el integrismo de Plínio Salgado, que representaba al fascismo brasilero.

Es de destacar que el Partido Comunista Brasilero había exagerado considerablemente sobre la influencia y la capacidad revolucionaria que tenía en el país en ese momento y le pasó una perspectiva completamente errada  a Moscú para el posible levantamiento comunista victorioso que compensase, de alguna forma, la reciente derrota frente la Alemania de Hitler.

Olga y Prestes sin embargo, liderando el levantamiento, inician todos los preparativos mientras simulan su vida normal. Olga establece los términos de la seguridad, organiza las estrategias de la rebelión, mientras Prestes y el resto del equipo internacional trabajan en la agitación de la masa popular brasilera.

 “…El levantamiento armado comienza en la ciudad de Río Grande do Sul. Prestes ordenó que la insurrección fuese extendida al resto del país…” 

 En este contexto toda la masa afecta a la Alianza Nacional Libertadora fue movilizada, Olga revisa todos los detalles y el equipo de Prestes dirige el levantamiento cívico-militar. Sin embargo los organismos de seguridad de Vargas logran moverse con agilidad y comienzan una brutal represión que sofoca el levantamiento. El bastión de resistencia más sólido estuvo en la guarnición de Natal (Río Grande del Norte) pero sin embargo, al no expandirse el levantamiento militar en otras guarniciones, como fue preparado por los revolucionarios, fue finalmente aplacado luego de una feroz contienda.

 Mientras permanecen algunos pequeños focos civiles, continúa la persecución de los líderes y afectos comunistas. Uno a uno son detenidos y reprimidos por la inteligencia de Vargas. Las cárceles están repletas y sin embargo los líderes rebeldes no son alcanzados. Getulio aupado por el jefe de la policía Filinto Müller (quién formó parte de la columna Prestes, condenado por Robo y corrupción y siendo expulsado) ordena aumento de la intensidad en la represión hasta que den con el paradero de Prestes.

 Olga se encarga de resguardar a Prestes como líder del levantamiento y como su compañero, permaneciendo en la clandestinidad y moviéndose de lugar según obtienen noticias de los acercamientos de la inteligencia brasilera.

 A pesar de toda la seguridad establecida por Olga y los compañeros que quedan, logran ser detenidos y encarcelados, situados por sus compañeros quienes en plena tortura develaban los detalles de la organización y el paradero de Prestes. En su papel como agente de una potencia extranjera y cerebro co-organizador de la intentona comunista de 1934, es separada de Prestes y enviada a la cárcel en marzo de 1936, siendo recluida la Casa de Detención, colocada en una celda junto con otras diez mujeres quienes la reciben como la indudable líder y heroína en la que se convertía. 

 Durante el periodo en la cárcel de Brasil, Olga descubre junto a sus compañeras que esta embarazada. Esto sirvió para sensibilizar a la población y a la opinión pública a favor de Prestes y ella. Sin embargo Vargas no logra conmoverse, buscando todas las formas legales o no de tomar represalias contra la mujer de su enemigo político, Luis Carlos Prestes.

 “…El juicio a Olga Benario fue hecho según los términos formales de la orden constitucional definida por la Constitución Federal, atendiendo a un pedido de extradición del Tercer Reich. Recordemos que Olga era buscada por la justicia alemana por un crimen cometido años antes de la llegada del nacionalsocialismo al gobierno alemán. En los términos de la constitución en vigor en ese momento, el juicio era totalmente legal. El Supremo Tribunal Federal aprobó el pedido de extradición…”

 Olga entonces se convirtió en víctima de la brutalidad antisemita y anticomunista al ser deportada a su país de origen…”

 Transportada para Alemania en el carguero alemán "La Coruña".  Llegando el 18 de octubre de 1936. Olga fue recluida inmediatamente en Barnimstrasse, una prisión para mujeres, donde tuvo a su hija que llamó Anita Leocadia Prestes. El gobierno del Tercer Reich obedeciendo las leyes internacionales permitió que el bebé siguiese en poder de la madre hasta el final del período de amamantación y posteriormente la entregaron a su abuela, madre de Prestes, quien encabezó una fuerte campaña de sensibilización para lograr la recuperación de ambas, logrando solo que le entregaran a su nieta.

 “…Olga fue transferida para el campo de trabajo de Lichtenburg durante los primeros días de marzo de 1938 y en febrero de 1942, un poco antes de completar 34 años, fue finalmente enviada al campo de exterminio de Bernburg, en donde fue muerta en una cámara de gas…”

 Es de recalcar que en este terrible proceso Olga no perdió la esperanza, mantuvo una determinante posición a la hora de enfrentar las más crueles torturas y situaciones, organizando a la Mujeres presas en torno a el mantenimiento de la salud y la higiene en medio de las escalofriantes condiciones a las que eran sometidas, logra además encontrar las mas creativas formas de mantener la moral de sus compañeras logrando estudiar, informarse y educarse junto a ellas en la situación geopolítica, histórica y social del mundo y de su Brasil añorado.

 La vida de Olga Benario es un elevado ejemplo de la ética y de la fuerza de los revolucionarios y las revolucionarias y de la obra necesaria de todos y todas quienes consagramos nuestra vida por la redención de la humanidad en tiempos de convulsión y en virtud de la consolidación del Socialismo.

 


 El CHE

Ernesto Guevara de la Serna nace en la ciudad argentina de Rosario el 14 de junio de 1928, en el seno de una familia con raíces aristocráticas pero con ideas socialistas. Desde chico sufre ataques de asma y por esta razón en 1932 se mudan a las sierras de Córdoba. Su educación primaria la hizo en su hogar, de las manos de su madre Celia (organizadora del movimiento feminista, socialista argentino), quien fue la fuente de inspiración política mas importante de su vida hasta que conoció a Fidel Castro en 1955 (Lider del movimiento revolucionario Cubano). En su casa había obras de Marx, Engels y Lenin, con los que se familiarizó en su juventud temprana.

 
En 1947, Ernesto ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, motivado en primer lugar por su propia enfermedad y luego interesándose por la lepra, allí conoce al hijo de Deodoro Roca (principal ideólogo de la reforma universitaria de Córdoba de 1918) y logra indagar en su biblioteca nutriendoce de  un  bagaje revolucionario que le ayudaría a fortalecer su ideología  . Durante 1952 realiza una larga jornada por América Latina, junto con Alberto Granados, recorriendo el sur de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Observan y se interesan por todo, analizan la realidad con ojo crítico y pensamiento profundo. Ernesto regresa a Buenos Aires decidido a terminar la carrera y el 12 de junio de 1953 recibe el título de médico.

 
En julio de 1953, inicia su segundo viaje por América Latina. En esta oportunidad visita Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala. Cuando Ernesto recorre los países del litoral pacífico de América del Sur, al visitar las minas de cobre, los poblados indígenas y las leproserías, es donde da muestras de su profundo humanismo, se va creciendo y agigantando su modo revolucionario de pensar y su firme antiimperialismo. En Guatemala conoce a Hilda Gadea, con la cual contrae matrimonio y de cuya unión nace su primera hija.

 
Convencido de que la revolución era la única solución posible para acabar con las injusticias sociales existentes en Latinoamérica, en 1954 marcha a México, donde se une al movimiento integrado por revolucionarios cubanos seguidores de Fidel Castro. Ahí ganó el sobrenombre "Che", naturalmente debido a su modo argentino de hablar.

 
A finales de la década de 1950, cuando Fidel y los guerrilleros invaden Cuba, el Che los acompaña, primero como doctor pero luego convirtiéndose en el comandante del ejército revolucionario que derrocó el dictador cubano Fulgencio Batista el 31 de diciembre de 1958.

 

Al triunfo de la Revolución, Che Guevara se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro en el nuevo gobierno de Cuba. Fue nombrado ministro de Industria y posteriormente Presidente del Banco Nacional. Desempeñaba simultáneamente otras tareas múltiples, de carácter militar, político y diplomático. En 1959 se casa, en segundas nupcias, con su compañera de lucha, Aleida March de la Torre, con quien tendrá cuatro hijos. Visitan varios países comunistas de Europa Oriental y Asia.

 
Opuesto enérgicamente a la influencia estadounidense en el Tercer Mundo, la presencia de Guevara fue decisiva en la configuración del régimen de Castro y en el acercamiento del régimen cubano al bloque comunista, abandonando los tradicionales lazos que habían unido a Cuba con Estados Unidos.

 
En 1962, tras una conferencia en Uruguay, volvió a la Argentina y también visitó Brasil. El Che estuvo además en varios países africanos, notablemente en el Congo. Ahí luchó junto a los revolucionarios antibelgas, llevando una fuerza de 120 cubanos. Luego de muchas batallas, terminaron derrotados y en el otoño de 1965 él le pidió a Fidel retirar la ayuda cubana. 

Desde entonces el Che dejó de aparecer en actividades públicas. Su misión como embajador de las ideas de la Revolución Cubana había llegado a su fin. En 1966 junto a Fidel prepara una nueva misión en Bolivia, como líder de los campesinos y mineros bolivianos contrarios al gobierno militar. El intento resultó en su captura y posterior ejecución el 9 de octubre de 1967. Los restos del Che descansan en el mausoleo de la Plaza Ernesto Che Guevara en Santa Clara, Cuba.

















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