El
Peligro Inminente de la Revolución
Bolivariana.
Por: Integración
universitaria
Fecha de
publicación: 03/03/10
“No
hay oportunidad en una
Revolución para los farsantes, no hay oportunidad en una Revolución
para los
acomodaticios, no hay oportunidad en una Revolución para los
ambiciosos, no hay
oportunidad en una Revolución para los mediocres, no hay oportunidad en
una
Revolución para los débiles y cobardes”.
Fidel
Castro.
El
proceso de construcción socialista en Venezuela, es el resultado o
expresión
genuina de definiciones concretas sobre la idea, el carácter, el papel,
la clarificación
del objetivo y la condición de la Revolución Bolivariana. Incluso tales
definiciones
históricas sirvieron de tamiz, pues permitieron que quienes negaran la
lucha de
clases abandonaran el barco, ejemplos de esto, lo encontramos en todas
las
traiciones que se han manifestado en momentos coyunturales de gran
magnitud,
que requerían de la fuerza y la consistencia ideológica.
Así,
la Revolución Bolivariana hoy, entra en una nueva etapa de
definiciones, que
ubicamos bajo dos paradigmas concretos que son:
La
develación de las grandes contradicciones de clases existentes en la
sociedad,
como el régimen de propiedad, la forma y el fondo como está organizado
el
trabajo. La profundización de la revolución como salto histórico hacia
el socialismo,
como transición misma hacia una sociedad sin clases.
Este
paradigma lo hemos denominado como Socialismo Auténtico
al que derivamos
de la siguiente manera:
- Propiedad social
sobre los medios de producción.
- Gestión
planificada de la economía, bajo el impulso del sistema presupuestario
de financiamiento, propuesto por el Comandante Ernesto Che Guevara.
- Conciencia del
deber social.
- Tejido social
revolucionario.
- Poder popular.
- Internacionalismo
Revolucionario.
Estos
son en grandes rasgos, los cimientos sobre los cuales consideramos la
construcción
del socialismo.
Esto
evidentemente pasa por entender la compleja, pero necesaria reflexión
autocrítica
y rigurosa sobre las experiencias que han intentado alcanzar el
socialismo, lo
que exige entonces, de una postura no dogmática ni ortodoxa, por ello,
el
paradigma expresado anteriormente, requiere del debate y la
organización
necesaria y que los planes de lucha sean expresión cotidiana de ese
gran
programa. Entendiendo que toda reflexión política e ideológica sobre la
construcción
del socialismo, pasa por superar la momificación a la que ha sido
sometida la teoría
revolucionaria, convirtiendo el materialismo histórico dialéctico, en
una burda
receta gastronómica.
Por
otro lado, se encuentra la ideología de la pequeña burguesía o el
paradigma
reformista, que juega en el seno del proceso revolucionario,
afortunadamente
por lo complejo de las pugnas y batallas internas por conquistar sus
apetencias, no han logrado, hasta ahora, homogenizar sus intereses, aun
cuando
les une, la necesidad de frenar la cotidianidad de la Revolución hasta
cercenarla,
sepultando cualquier intento, cualquier esperanza. Esto se da por que
los
intereses del pueblo trabajador y explotado, pone en riesgo los
privilegios, la
opulencia y los grandes negocios que han venido conquistando en el
tiempo.
Son
ellos, los pequeños burgueses, los que están sepultando el socialismo a
nombre
del socialismo, los que en este momento pretenden hegemonizar
absolutamente
toda la dirección política del proceso revolucionario, son ellos los
que en
este momento impulsan descaradamente un proceso de pacto, negociación y
conciliación
con los verdugos del pueblo, pues solo a través del pacto podrán
disfrutar de
sus beneficios. Por ello les conviene mantener el actual estado de
cosas,
cambiar para que nada cambie, mimetizarse con el discurso socialista
manejando
la retórica discursiva, la fraseología socialista, pero defendiendo la
propiedad privada, manteniendo así los grandes monopolios económicos
del país.
Son ellos los que ocultan el encarcelamiento
injustificado del Cacique Yukpa Sabino Romero, cuyo
pecado mortal ha sido el de pelear por el derecho ancestral sobre
la tierra que les pertenece, así también ocurre con la muerte de
dirigentes
campesinos en lucha, dirigentes obreros, estudiantes, etc.
Su
plan, es la entrega de la Revolución y al líder que la acompaña por
medio del
pacto. Impulsar experiencias de convivencia entre relaciones de
propiedad
burguesa, con las incipientes relaciones socialistas, es decir, apelan
al uso
de las armas melladas del capitalismo para hacer la revolución, método
abominable e incoherente con los principios revolucionarios. También
este
paradigma pequeño burgués, se manifiesta también cuando se fomenta y se
fortalece el esquema de las elecciones
burguesas, que reproducen esa competencia criminal y
sangrienta que nada
responde al ideal emancipatorio de la Revolución Bolivariana. ¿Quiénes
son? Están
en todas partes: como ministros, directores, legislando, como alcaldes,
gobernadores y paradójicamente en cualquier cargo estratégico para la
Revolución.
Recientemente, esa ideología ha aflorado en jóvenes, específicamente en
el recién
inaugurado Frente Juvenil Bicentenario
200.
Construir
el socialismo, con amos, con burócratas y empresarios explotadores, es
tan
contradictorio como quien intenta mezclar el aceite con el agua, los
intereses
entre las clases sociales son antagónicos y por ende son
irreconciliables.
No
con esto pretendemos hacer una apología a la derrota, a la frustración.
No todo
está perdido.
Consideramos,
que solo desde el campo de la batalla de las ideas, será posible que
esta definición
caracterizada anteriormente se desenlace haciendo hegemónica la
ideología del Socialismo
Auténtico. Es
urgente crear en el
seno del pueblo un gran sacudón ideológico, para ello se necesitaran
muchos ejemplos,
como los del asalto al Cuartel Moncada y la Historia me Absolverá, el
Che, con
su entrega y constancia, muchos
Fabricios Ojedas dispersos en la geografía nacional, es decir, que
debemos
construir un referente aglutinador, una expresión de sacrificio y
ejemplo que
sea reconocido por nuestro pueblo, hombres y mujeres que no los motive
el afán
del lucro y la opulencia, que no sean elaboración mediática u
artificial. En
esta era bicentenaria, requerimos
con
urgencia una dirección política revolucionaria, que desplace a la
pequeña burguesía,
que enfrente el imperialismo y sus lacayos con medidas que profundicen
la revolución,
no con posiciones reformistas que retroceden el camino como práctica
propia de
la actual dirigencia decadente y desgastada, producto de no contar con
la
necesaria convicción ideológica, frente al gigante compromiso de fraguar la historia con los pobres de la
tierra.
Es
el momento de librar la gran batalla, por la definición de la
revolución
socialista, única alternativa posible por el rescate de la humanidad,
que el
capital amenaza con destrozar, si continua vigente.
No
tenemos oportunidad para el fracaso y el error, la
única forma de rendir homenaje a la memoria de nuestro hijo, Gorsiño José Carrillo Torres, asesinado
por la balas del fascismo en la ciudad de Mérida a los 25 días del mes
de
Enero, es haciendo la revolución, derrotando a la péquela burguesía
como
estructura de pensamiento hegemónico, así como la burguesía enemiga
histórica
del pueblo. Nuestro “Calci” lo
espera.
Llegó
el momento, hay
que derrotar definitivamente a los molinos de viento, convencidos, con
nuestra armadura
hecha de pueblo, de que la muerte no existe, porque ellos, nuestros
muertos,
los hijos del pueblo, están esperando la victoria.
“Cualquier
sumisión será nuestra derrota, solo la acción soberana del pueblo es
libertad”.
Manifiesto
Desobediente.
Guillermo
Altamar. guillermoaltamar@gmail.com
Movimiento
Integración
Universitaria. ULA. Mérida.