El Socialismo por el que peleamos tiene apellido:
Socialismo Auténtico
Junio 01, 2010
Desde que el Comandante Chávez en el quinto Foro Social Mundial de
Porto Alegre en 2005 sentenció: "no se va a trascender al capitalismo
dentro del mismo sistema, sino a través del socialismo" el debate en
torno al destino de la Revolución Bolivariana cambió radicalmente de
escenario, y desde entonces ha venido decantando un conjunto de
ideologías encarnadas en sujetos, grupos, organizaciones que viven a
expensas de la indefinición.
El debate se ha intensificado progresivamente y alcanza hoy unos
niveles de profundidad de importancia cardinal. Se trata nada menos que
la disputa por la ideología que detentará la Dirección Política de la
Revolución Bolivariana.
La Lucha Ideológica en el seno del proceso se ha intensificado en la
actualidad y pugnan fundamentalmente dos corrientes ideológicas,
antagónicas entre sí. Una de ellas, representada por la Pequeña
Burguesía, ha venido conduciendo el proceso a un callejón sin salida.
La Ideología de la Pequeña Burguesía, caracterizada fundamentalmente
por proponer salidas individuales a problemas sociales, amparada además
en un discurso pseudosocialista, impide la profundización que requiere
el proceso. Muestra sus planteamientos teóricos que tienen expresión
concreta en la realidad política nacional.
Propone en lo económico formas de Propiedad No Social, disfrazadas de
Economía Social, Popular, Endógena, Solidaria, de Producción Social,
que no violenta las formas de Propiedad Capitalistas, sólo las adorna e
intenta hacerlas digeribles ante los anhelos populares. En sus
diferentes versiones, Cooperativas, Núcleos de Desarrollo Endógeno,
Empresas de Producción Social, Cogestión, Fundos Zamoranos…; por su
carácter nosocial, y por ende antisocial, reproducen en su seno la
conciencia egoísta e individualista propias del capitalismo. Viven en
medio de la contradicción de ser subsidiados por la Renta Petrolera
para luego intercambiar sus productos en el Mercado Capitalista.
Recientemente, representantes de esta ideología han declarado abocarse
a la construcción de un Socialismo en el Comercio, donde se procura
realizar una aparente distribución social de la plusvalía controlando
el Mercado, reduciendo los precios de los productos que allí se
intercambian diezmando así la apropiación capitalista, intentando una
distribución social de los productos sin una efectiva distribución
social de la propiedad. Mil extravíos plantean maquillados de
socialistas.
En lo social, se han empeñado en evitar a toda costa la posibilidad de
generar organización articulada en forma de tejido social. Entre mil
formas organizativas propuestas, con objetivos localistas y
reivindicativos resaltan los Consejos Comunales, que cuentan con una
Ley Orgánica que los sepulta al aislamiento, al egoísmo grupal; aún
organizados en Comunas, no contemplan la posibilidad de generar
espacios deliberativos y vinculantes desde lo parroquial hasta lo
nacional. Así, despojamos de contenido revolucionario a la posibilidad
de construcción de Poder Popular.
En lo político, el pacto y la conciliación son prácticas frecuentes de
la pequeña burguesía. Intentando “evitar” la confrontación, construyen
puentes de diálogo con la oligarquía, haciendo concesiones peligrosas
que confunden al pueblo, al que se habla de horror a la oligarquía
amistándose con ella. El propio Chávez ha sido reiterativo al respecto,
en múltiples oportunidades advierte desde la historia, el peligro
inminente de la traición sustentada en el pacto sepulturero de
revoluciones.
De esta manera, estamos hipotecando el destino de la Revolución y el
Socialismo, concertando salidas propias del reformismo que conducen
inevitablemente a una derrota estratégica, destruyendo la esperanza de
una sociedad sin clases.
La tarea de los Revolucionarios en esta etapa del proceso debe
definirse con precisión; de su labor y claridad ideológica dependerá la
posibilidad de avanzar en la profundización o transitar por extravíos
reformistas.
La tarea fundamental de los Revolucionarios consiste en desplazar al
Reformismo Pequeño Burgués como ideología conductora del proceso,
responsable de la desviación que hoy sumerge al pueblo en mares de
confusión, decepción, desesperanza y desmovilización; signos peligrosos
para la Revolución, pero siempre acompañando al Comandante Chávez,
síntesis de la esperanza popular y garantía de unidad.
La derrota de la Ideología de la Pequeña Burguesía, agotada (véase
derrota Reforma Constitucional, Abstención Electoral Creciente,
Descenso del chavismo, etc.), pero hegemónica (ya que dictaminan
y ocupan espacios estratégicos de toma de decisión), parte por
ajustar la brújula del Socialismo y empezar a definir con contundencia
el rumbo, que conquiste la integración de toda la sociedad basada en el
amor y la fraternidad. Para ello es fundamental reconocer la relación
dialéctica entre la base económica y el desarrollo de la conciencia,
proponemos:
Propiedad Social de los Medios de Producción, administrados por el
Estado Nacional que transforma y se transforma a si mismo en la medida
que avanza en esta dirección; partiendo de la necesaria expropiación de
los medios de producción de las garras de la burguesía. La propiedad
social reconoce la dimensión social del trabajo y por ende se orienta
hacia la apropiación social de los bienes y servicios determinada por
las necesidades sociales y no por las “invisibles” leyes del mercado.
La Propiedad Social es base material para el desarrollo de la
Conciencia del Deber Social, el Sentido de Pertenencia de la Sociedad
debe ser el motor de la actividad, y el Trabajo Colectivo Voluntario,
por ser ejemplo, práctica de la entrega de esfuerzo a la Sociedad sin
más compensación que la satisfacción del deber social cumplido, debe
ser el eje de la formación del hombre nuevo. En estas zonas de
Propiedad Social se construyen Unidades Económicas organizadas para que
el trabajo deje de ser una obligación y una desgracia y se convierta en
trabajo vivo y necesidad moral, despojado de la maldición del
fetichismo y la alienación. En estas unidades, el estímulo moral será
el motor espiritual, garante de la elevación de la conciencia, medida
del avance hacia el Socialismo. Estas Unidades Económicas son también
Escuelas y Centros Culturales y Deportivos, donde se cultiva el
espíritu, se ejercita el cuerpo y se despierta la conciencia.
Proponemos que estas zonas de Propiedad Social se constituyan en un
sistema integrado de Unidades Económicas, al que Ernesto Ché Guevara
denominó Sistema Presupuestario de Financiamiento, basado en la crítica
al Cálculo Económico, modelo que acompañó la URSS en su auge
desarrollista y luego la sepultó por Capitalista. Este sistema permite
desarrollar una efectiva Gestión Planificada y Centralizada de la
Economía, donde al agrupar las unidades económicas según su base
tecnológica (parecida en muchos de los casos dependiendo el rubro), y
centralizar los excedentes que allí se producen, permite planificar la
ejecución de los recursos de acuerdo a las necesidades globales de la
sociedad, así como suprimir el intercambio económico mercantil entre
unidades productivas. El Sistema Presupuestario consiste en eliminar el
mercado, o por lo menos reducirlo a su mínima expresión. El Ché decía
al respecto:
Una economía en transición al Socialismo, tiene que planificar la
economía violentando los mecanismos de la ley del valor, incentivando
de manera principalmente moral a los trabajadores, a largo plazo
tenemos que priorizar los incentivos morales porque tanto el violentar
los mecanismos mercantiles, como el priorizar los incentivos morales,
como el priorizar la planificación, tienen por objetivo construir
conciencia socialista y no sólo porque queremos que las personas sean
mejores, que sean buenas, sino porque para desarrollar una economía que
funcione si no hay Conciencia Socialista, se vuelve al capitalismo .
Por más que eliminemos al ejército burgués de batista, por más que
eliminemos a los empresarios que se van a Miami, si dejamos el mercado
y dejamos la lógica de la mercancía, donde el objetivo no es la
conciencia sino es aumentar ganancias y disminuir pérdidas, es la
competencia entre las empresas en lugar de la planificación, si el
objetivo es satisfacer el interés individual y no satisfacer las
necesidades sociales, a la larga se vuelve el capitalismo. La Unión
Soviética por más que tenga cohetes nucleares un ejército rojo, a pesar
de todo eso va a volver al capitalismo porque ha dejado vivo al
monstruo, a la mercancía.
En lo Social, la Revolución requiere con urgencia de la construcción de
un Tejido Social Revolucionario, que convierta a la iniciativa local de
la organización comunitaria, agrupando todas las tentativas de
organización popular que hoy permanecen dispersas (y hasta compiten por
sobrevivir) en una fuerza nacional confederada de Consejos, que asuman
las Políticas Públicas y las Tareas Legislativas de la Revolución desde
instancias parroquiales hasta nacionales. Este tejido debe ser orgánico
y dinámico, garantizar participación efectiva del pueblo en las
decisiones que determinen el curso de su destino y generar la
movilización popular necesaria a la hora de defender a la revolución.
Es decir, toda esta superestructura bautizada como Poder Popular,
empezará a comportarse como tal, en la medida en que planifique,
ejecute y evalúe los planes políticos, económicos, sociales y
culturales del área geográfica e instancia administrativa que le
corresponda. Esta estructura del Poder Popular será políticamente la
sepulturera del Estado Burgués, subvirtiendo las relaciones de poder
que reproducen la lógica de la democracia burguesa.
Está transformación tendrá su efecto en la concepción de la Legalidad
que tenemos, que pasa por la superación definitiva de la legalidad
burguesa que constriñe la posibilidad de transformar radicalmente la
sociedad. Debemos avanzar en el hecho y simultáneamente esa acción
tendrá un reflejo jurídico que avale y legitime las sucesivas acciones
políticas en pro del Socialismo. El Poder Popular será el guía por
antonomasia de está ruptura histórica con la legalidad burguesa.
Para concretar estas medidas que hemos venido citando, se requiere de
una Organización Política Revolucionaria, caracterizada por resguardar
en su seno a hombres y mujeres con el más elevado sentido ético
revolucionario, auditables por el pueblo, honestos hasta el hastío,
alimentados de la teoría revolucionaria universal y firmes ante el
combate. Esta organización orientará su rumbo hacia la educación
política del pueblo, la organización para la movilización; será una
escuela para el Socialismo. Las relaciones sociales presentes en esta
agrupación, prefigurará las relaciones que caracterizan al Socialismo,
nicho de fraternidad, desprendimiento material, solidaridad y sobre
todo, amor a la humanidad.
Es fundamental acotar que en la medida en que se avance en este
sentido, el pacto no será posible con los enemigos oligarcas, pero la
confrontación será inevitable, y la marcha al Socialismo se acelerará
con los latigazos de la contrarrevolución. La oligarquía nunca estará
dispuesta a ceder sus privilegios pacíficamente, pelará por ellos hasta
el final, para ello es urgente contar con un aparato político-militar
para la defensa de la patria, basado en la Doctrina de Guerra de todo
el Pueblo, conscientes del principio histórico de que la mejor forma de
evitar la guerra es preparándose para hacerla.
La lucha por el Socialismo es a muerte y debe librarse en el planeta
entero, siendo este último, víctima de la depredación ambiental
sistemática por parte del capitalismo a lo largo de su historia. Por
ello reivindicamos el Internacionalismo Revolucionario como vía para la
puesta en práctica de la solidaridad con los pueblos hermanos, así como
para apoyar las luchas que se libran en el mundo contra el capitalismo.
El Internacionalismo Revolucionario supera las fronteras nacionales
para hermanar a los explotados del mundo entero.
He aquí la reseña general de nuestra propuesta, a la que hemos llamado,
como otros tantos compañeros que acompañan estas ideas, Socialismo
Auténtico.
TatuyTVC
Integración Universitaria