Gorsiño,
regresará
como los pueblos...
Por: Integración
universitaria
Fecha de publicación: 11/02/10
Nuestra
Revolución,
ha sido partera de hijos combatientes, dispuestos a entregar su vida
por el
sueño supremo de la humanidad: el Socialismo. Gorsiño insistía a la
hora de
expresar su condición de combatiente y su destino de mártir. Murió como
vivió:
necio y rebelde por hacer lo que creía justo.
Nació
en la ciudad de
Mérida el día 06 de febrero de 1994. Su Madre, Juana del Carmen Torres
de
Carrillo y su Padre Mario José Carrillo de Albarrán. Cuenta su padre
que cuando
Gorsiño era niño iban al páramo a
pescar, “era un gran pescador dice, así como
también era “un gran
colaborador, siempre estaba atento de que faltaba hacer para él
ayudar”.
Menor
entre sus
hermanos, Robeiro y Mario. Toda su vida vivió en Santa Ana junto con su
abuela
Ana Dorila de Carrillo y sus tíos y tías con los que compartió hasta el
último
momento de su vida.
Su
condición de clase
humilde y excluido lo acercó a aquellos espacios donde se le daba
sentido a su
resentimiento, donde se le daba explicación a su malestar; malestar
común a
todos los hijos humildes de esta sociedad. Así empezó Gorsiño a dejar
de ser el
hijo de Mario y Juana para convertirse en el muchacho ligado a las
luchas
estudiantiles que empezaba a pensar y caminar con cabeza y pies
propios,
empezaba a actuar y a sentirse hijo de la revolución.
Convirtiéndose
pronto
en hijo, hermano y camarada de la gran familia de las combatientes residencias estudiantiles
Domingo Salazar
Rojas cuando hace 8 años aproximadamente, desde
muy niño junto a sus hermanos, tuvo la
oportunidad de compartir y crecer
junto a todos y todas allí, cuidando el puesto de venta de arepas de
trigo que
hacía Juana, su madre, y que por una avanzada artritis no alcanzaron
mantener.
Gorsiño
se incorpora a las filas de Integración Universitaria, su asidero
político y
espiritual. Así empieza a vincularse a la organización de los
estudiantes de
Educación Media, en el seno del Liceo Bolivariano Alberto Carnevalli,
donde
cursaba el 4to año de bachillerato; aportando desde su ingenuidad y su
corta
edad esfuerzos en la organización social y en el bienestar de su
comunidad.
Acompañó a Integración en todas sus luchas cotidianas, pero nos tomaría
decenas
de páginas reseñar la vida del compañero que entregó tanto con tan poca
edad.
Con este movimiento, resaltan su madre y su
padre, Gorsiño fue creciendo
como un joven fiel a los ideales de la revolución, del Che y del comandante de la
República Bolivariana
de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías; siempre, recuerdan, le decía a
su mamá
que debían ser Socialistas, era una palabra que significaba mucho para
él. Su
madre cuenta que para ver molesto a su hijo sólo tenían que hablarle
mal de su
presidente.
Gorsiño inició la lucha por
la
organización del movimiento estudiantil revolucionario en el Liceo,
donde
estudiaba, combatiendo para conseguir que les construyeran el comedor
en
beneficio de todos sus compañeras y compañeros, en beneficio de todos
los
estudiantes humildes, multiplicando así más de sus labores y sueños
como joven
socialista.
Calcibón,
su apodo,
puesto así por sus compañeros y compañeras de militancia por su delgada
figura, tomó por sorpresa a sus padres la primera vez
que lo escucharon, sin
embargo expresan que si se lo decían por cariño pues, ellos no se
molestaban. Calci
siempre estuvo atento de cualquier actividad en la que pudiera ser
útil, fuera
y dentro de la residencia, mercales, jornadas de limpieza, marchas por
la
revolución, talleres de formación, cine foros, conversatorios, pinta de
murales
entre muchas actividades más propias de un digno joven revolucionario.
No
podemos dejar de
recordar al Gorsiño de la Marcha del 23 de Enero
de 2010 en Caracas, que con emoción
caminaba bajo el inclemente sol del mediodía caraqueño, repartiendo los
panfletos de la Gran Campaña
en el que se plasma la tarea de los revolucionarios propuesta por
Integración
Universitaria.
La
muerte de Gorsiño
Carrillo no podrá olvidarse jamás. El pueblo lamenta haber sacrificado
a este
compañero, y a tantos otros y otras en las manos del fascismo dispuesto
a
yugular la flor del Socialismo.
El
pueblo
revolucionario exige ser protegido, defendido, apoyado en la
consecución de los
sueños de los calcis de la humanidad; nosotros los estudiantes y
jóvenes
revolucionarios denunciamos la defensa impune a la pequeña burguesía
venezolana, detractora de todas las esperanzas de los humildes, asesina
de
nuestras más elevadas esperanzas.
La
Humanidad
llora a sus hijos
más nobles, generosos, avanzados y luchadores, los llora pues de ellos
y
nosotros depende la definitiva transformación de esta, nuestra
sociedad,
hundida bajo el poder de los más crueles.
Gorsiño
vivirá por
siempre, su conciencia revolucionaria es nuestro ejemplo a seguir, su
disposición en la lucha es nuestra guía, su fuerza y alegría nuestra
motivación
para continuar en el combate.
“…Me
voy a despeñar
sobre los crueles que han hecho de la patria un agujero y si no asiste
al pecho
la camisa y me matan de muerte sin lucero,
esperadme, os lo pido caminando, que yo regresaré como los pueblos
cantando y más cantando y más cantando…”
Chino
Valera Mora.