Tras días de bombardeos y de recopilar informaciones, ya podemos hacernos una
idea de lo que esta sucediendo en Libia:
1) El régimen libio planificaba la nacionalización
de las petroleras extranjeras, incluida
Repsol. Este es el principal motivo de la guerra. El "evitar una masacre",
la "ayuda humanitaria" y la "defensa de la democracia" son tan solo excusas poco
creíbles para esta nueva guerra por petróleo.
2) La guerra fue planificada por Francia
mucho antes del estallido del conflicto. Esto quiere decir que se aprovecharon
del contexto generado por las revueltas árabes para poner en marcha una
insurrección militar planificada desde fuera, en connivencia con sectores del
régimen libio. Esto explica las rápidas deserciones en el cuerpo diplomático,
tan sólo iniciarse las revueltas.
3) Los rebeldes no son “el pueblo libio”, ni sus
motivaciones son altruistas. Se trata de facciones tribales y del
ejército que luchan por el control del petróleo. Esto no tiene nada que ver con
las revueltas populares de Túnez o de Egipto. Incluso en el caso de que hubiese
un inicio popular, este acabó cuando la revolución se puso bajo el control de
estamentos militares. Las imágenes de los rebeldes de Bengasi a finales de
febrero ya no eran de civiles, sino de militares armados y uniformados. El
llamado Consejo
Nacional de Transición (legitimado por Francia como representante de los
sublevados) esta formado por altos ex-dirigentes del régimen. A su frente están
los hasta entonces ministros de Interior y de Justicia. Esta es la
contra-revolución árabe apoyada por occidente.
4) El ejército
ruso afirma que no tuvieron lugar las matanzas
de civiles anunciadas por las televisiones occidentales y
Al-Jazeera. Dichas matanzas son el equivalente de las bombas de
destrucción masiva de la guerra de Iraq. El hecho de que no hayamos visto
imágenes de dichas matanzas no tiene otra explicación: no sucedieron. Esto no
quiere decir que no hayan habido enfrentamientos ni una represión sangrienta por
parte del régimen dictatorial de Gaddafi. Quiere decir que la prensa occidental
ha exagerado este punto para generar en la opinión pública la creencia de que
era necesaria una intervención urgente.
5) Los bombardeos no limitarán el número de muertes,
al contrario, la ocupación política y militar de Libia conducirá al tipo de
masacres que asolan a Iraq y Afganistán, en una espiral de violencia de difícil
solución, que puede condenar al país a una situación de guerra permanente. No
nos engañemos: a los aliados la población civil les trae sin cuidado. Es más:
todo indica que el alto número de víctimas civiles es intencionado. Se han
reportado incluso bombardeos de hospitales. Y empiezan a circular
rumores sobre el uso de uranio empobrecido.
6) Las justificaciones de la intervención no son pues creíbles. Pensar que
las potencias occidentales mueven sus ejércitos por bondad o para ayudar a otros
pueblos es sumamente ingenuo. No vemos que les importe que Mohammed VI o Obiang
repriman a sus pueblos y los condenen a la miseria. Lo único que les importa es
su sumisión a sus intereses económicos y geoestratégicos. Tampoco es creíble la
excusa de la Resolución de Naciones Unidas, pues existen resoluciones
incumplidas sobre el Sahara o Palestina.
7) Los medios de comunicación de masas han actuado
como propagandistas
de la guerra, tratando de justificar la intervención y generar
consentimiento entre la población. No han informado, sino desinformado. Están al
servicio de los grandes intereses financieros que están detrás de esta y de
todas las guerras. El lenguaje con el que adornan las informaciones es
elocuente: las bombas de Gaddafi conducen a un "desastre humanitario", pero las
bombas de la coalición son "ayuda humanitaria", las unas causan muertes, las
otras las evitan, las unas destruyen y oprimen, las otras protegen y
liberan... En resumen: nos han engañado, y siguen haciéndolo, con total
descaro.
8) El segundo motivo de la guerra: se trata de un
gran negocio. Se estima que lo gastado por todos los paises participantes llegue
a los 5.000 millones de euros. Y eso justo en el momento en el cual toda Europa
recorta gastos sociales. El armamento utilizado vale millones de euros, y ha
sido comprado a empresas con nombre y apellidos. También el armamento vendido a
Gaddafi. Por ejemplo, España
vendió armas a Libia por valor de 2.000 millones de euros en los últimos
años.
9) Según el Ministerio
de Defensa, el coste para España de la operación en Libia durante 3 meses
supondría un desembolso de 25 millones de euros. Según analistas, podría
situarse entre
40 y 52 millones de euros. En época de crisis, y tras un duro recorte en el
gasto social, este desembolso tiene que tener alguna explicación. ¿Cómo
recuperará España este dinero? ¿Qué prebendas espera lograr del cambio de
gobierno? ¿Quién será al fin el máximo beneficiario?
En definitiva:
Se trata una vez más de una guerra por petróleo, una
guerra colonialista y de rapiña, de la cual los fabricantes de armamentos
sacarán enormes beneficios, y en la cual el pueblo libio será sacrificado. La
guerra de Libia no es sino la continuación de las de Afganistán e Irak. La OTAN
planea convertir
Libia en un protectorado contra la revolución árabe.
¡La verdad nos hará libres!
¡Dí NO a la guerra!